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Los Tesoros Culturales del Mundo Hispanohablante
Núm. 56 - Imágenes y magia
Publicación de junio, 2001.
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ENTREGÓ EL PRIMER MANDATARIO EL PREMIO OCTAVIO PAZ DE POESÍA Y ENSAYO 2001 A LA PERUANA BLANCA VARELA

  Artículo por Gabriel Rodríguez   (version pdf)

Tras reiterar su compromiso con la comunidad intelectual y artística de México, en el sentido de respetar sus ideas y apoyar sus creaciones, el presidente Vicente Fox hizo entrega del Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo 2001 a la poeta peruana Blanca Varela.

"Nuestro país —dijo el primer mandatario— está lleno de mujeres y hombres que con su talento han ensanchado nuestra visión del mundo; apoyaremos sus necesidades y escucharemos sus demandas, porque los artistas e intelectuales tienen mucho que aportarnos en este momento histórico. Por ello garantizaremos la libertad de expresión, porque su obra, expresión del espíritu humano, nos enriquece a todos".

Al recordar a Octavio Paz, el Presidente comentó que el ensayista e intelectual mexicano fue, y sigue siendo, un orgullo de nuestra nación; como poeta y ensayista literario su calidad fue reconocida en todo el mundo y, con sus análisis y críticas al sistema político, Paz contribuyó como pocos a la construcción de la nueva realidad democrática que vivimos los mexicanos y mexicanas.

"El galardón que hoy se otorga distingue a los artistas que escriben en español, catalán y portugués y es una afirmación de la pluralidad cultural del mundo ibérico y latinoamericano".

Fox rememoró, además, a los galardonados en años anteriores con el Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo, entre quienes destaca el chileno Gonzalo Rojas, el brasileño Haroldo de Campos y el hispano-mexicano Tomás Segovia, y en esta ocasión la peruana Blanca Varela, todos los cuales muestran que la comunidad cultural rebasa fronteras y acerca a los pueblos, los cuales, a pesar de sus diferencias, se encuentran hermanados por una lengua y tradiciones comunes.

Vicente Fox indicó que no deja de ser significativo el hecho de que este premio fuera otorgado por primera vez no sólo a una gran creadora sino a una mujer. "Creo que a Paz, admirador y estudioso de la obra de Sor Juana Inés de la Cruz, le hubiera gustado estar con nosotros y compartir la entrega de este premio a Blanca Varela".

Más adelante refirió que nuestros pueblos requieren del esfuerzo compartido para saldar nuestras deudas con los que menos tienen, así como del espíritu creador y las reflexiones de sus artistas e intelectuales.

Fox añadió que el talento es un don y que para que rinda frutos es necesario cultivarlo durante mucho tiempo. Aunque lamentó que Paz no estuviera en esos momentos al lado de todos ellos, "sobre todo porque fue un artista que amó a México y estudió a profundidad los rasgos que definen nuestra identidad", su obra nos ayudó a comprender cómo somos realmente. Hoy, que estamos aprendiendo a mirar de frente para resolver nuestros problemas por medio del diálogo y la palabra respetuosa entre iguales, extrañamos la lucidez con las que Paz hubiera recibido estos días de esperanza.

En el acto, que reunió a Marie José Paz; Manuel Arango, presidente interino del patronato de la Fundación Octavio Paz; Horacio Costa, miembro del jurado del Premio Octavio Paz; Alberto Ruy Sánchez y diversos amigos de la galardonada, la presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Sari Bermúdez, señaló en entrevista que nuestro país posee una fecunda y larga tradición de aliento a las artes y a los artistas, la que en el curso del tiempo ha favorecido en gran medida el desarrollo de nuestra cultura.

Dentro de esa rica tradición, dijo Sari Bermúdez, se inscribe el Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo que desde 1998 se concede anualmente por medio de la Fundación Octavio Paz a una figura relevante de las letras en castellano, catalán y portugués.

Este premio, añadió, cumple con un doble y elevado propósito, ya que por un lado reconoce y celebra la calidad artística, intelectual y crítica de un autor relevante dentro de la más alta tradición moderna que representó Octavio Paz, y por otro, rinde un merecido homenaje a quien fuera, y sigue siendo, uno de los escritores mayores, el mexicano universal Octavio Paz, Premio Nobel de Literatura y orgullo de nuestra cultura y de la literatura en lengua española.

"Con este premio, la fundación que lleva su nombre contribuye de manera decisiva a apoyar, reconocer y difundir la más alta creación literaria, conjuntando los esfuerzos del Estado con un importante y generoso mecenazgo del sector privado".

Fue por ello que, al citar a Paz, Sari Bermúdez dijo que una fundación significa "una invitación a la acción" y que "una de las cosas que más distinguen a la historia de México es la frecuencia con que aparecen los amigos y benefactores de los escritores, poetas, científicos y hombres de cultura".

Añadió que desde los inicios de Blanca Varela, el autor de Libertad bajo palabra saludó y celebró la aparición de esta poeta para quien escribió el prólogo de su libro inaugural, publicado en México en 1959, bajo el sello de la Universidad Veracruzana (Ese puerto existe). "Blanca Varela —dijo desde entonces Paz— es una poeta de su tiempo y por ello mismo busca trascenderlo e ir más allá".

Por eso, refirió Sari Bermúdez, la poesía de Blanca Varela y Octavio Paz vuelven a encontrarse y continúan el diálogo en lo que la escritora ha llamado "la silenciosa algarabía del corazón".

Manuel Arango, presidente interino del Patronato de la Fundación Octavio Paz, dijo que el poeta señaló en alguna ocasión que México era un país pródigo de sol, pero, por lo mismo, oscuro; ante ello, de cualquier manera, en El laberinto de la soledad, el ensayista mexicano manifestó estar seguro de que se preparaban nuevos días para México y que esos días serán de luz y amor.

"Creo que entonces, en estos años, no termina un periodo de México, como se piensa comúnmente, sino que se da vuelta para continuar". Recordó que la fundación literaria que lleva el nombre del poeta provocó en él el deseo de que ésta prevaleciera, "no porque tengo mucho que legar —refería— sino porque sus fundadores colaboraron con una idea generosa".

Arango señaló que "su permanencia —como él lo deseó— es también nuestro deseo, por lo que haremos todo lo posible para preservar la riqueza del poeta, su obra, y echar a vuelo la magia transformadora de sus palabras para recibir los días nacientes de luz, amor y sol".

Cabe destacar que la ganadora del Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo 2001, Blanca Varela, ha sido traducida a múltiples idiomas y está considerada como una de las máximas creadoras líricas contemporáneas del idioma español. La escritora conoció a Octavio Paz en 1949, luego de la Segunda Guerra Mundial, por lo que ella misma ha relatado que fue el poeta mexicano quien la impulsó a escribir y la animó constantemente a hacerlo, por medio de sus lecciones y amistad.

Es por ello que son muchos los vasos comunicantes que unen a la poesía de Blanca Varela con la de Octavio Paz, porque, como dijo el escritor Alberto Ruy Sánchez, la escritora desnuda una y otra y otra vez las palabras, para darles vida.

Blanca Varela

Blanca Varela



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