Cdnflag La Redvista Electrónica de Cultura Latinoamericana en Canadá
Los Tesoros Culturales del Mundo Hispanohablante
Núm. 67 - Mayo del 2002
Publicación de mayo, 2002.
Página previa Página siguiente

LOS TALLERES DE JUGUETE POPULAR DE MADERA REIVINDICAN UNA TRADICIÓN MEXICANA

  Noticia por Ángel Trejo   (version pdf)

Morelia, Michoacán.- Los juguetes de plástico y electrónicos limitan la capacidad física e inventiva de los niños, a quienes hacen individualistas, aislados y en muchos casos los inducen a la violencia, afirmó Mario Vázquez Cabrera, diseñador que, desde hace dos décadas, participa en un importante movimiento nacional para reivindicar el juguete popular mexicano construido con madera.

Los juguetes tradicionales mexicanos -añadió el artesano- exigen a los pequeños convivencia social, esfuerzo físico y destreza para competir sin violencia, como es el caso del trompo, el balero, el yoyo, las canicas, la matraca o los carritos; a diferencia de los juguetes modernos con los que sólo manipulan teclas, observan a distancia y no hay interacción.

El predominio de los juguetes electrónicos y de plástico en el mercado nacional y su uso cada vez más generalizado en los sectores sociales urbanos, advirtió Vázquez Cabrera, se está traduciendo no sólo en el desplazamiento de una tradición de juegos "útiles y divertidos" creados por nuestra cultura, sino en la "imposición de modelos ajenos que propenden a limitar la capacidad de imaginación y esfuerzo de los niños.

Los pequeños son como una esponja: todo lo quieren saber, lo aprenden rápido y lo quieren hacer. Por eso a veces destruyen los juguetes cuyo mecanismo y uso no pueden asimilar. En cambio, cuando entienden y aprenden su utilidad, en términos de participación directa y creatividad propia en su juego, los cuidan y se preocupan por conservarlos, explicó el artesano juguetero.

Estas conclusiones derivan de la amplia experiencia que Vázquez Cabrera y sus compañeros del Taller de Juguete Popular de Madera - Soledad Torres, Concepción Rodríguez, Enrique Calderón y Patricio Jara - han adquirido en la práctica, basadas en uno de los programas de rescate de juguetería mexicana más audaces de la última década: la construcción de juguetes por cuenta de los niños.

Se trata de que los pequeños -explica- aprendan a hacer sus propios juguetes; que los dibujen y diseñen, rediseñen y reinventen; los armen, pulan, pinten, que les hagan variantes,. De que sientan que son obra suya y que los compartan con otros niños. Mediante este procedimiento hemos logrado una grata experiencia en la lucha por rescatar el juguete mexicano.

La exploración de artesanía infantil interactiva, impulsada por este grupo de artesanos, con apoyo de diversos programas del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) -como son Alas y Raíces, PACMyC y Culturas Populares, entre otros- ha logrado una importante movilización de cultura infantil en Michoacán con base en sus talleres.

La técnica educativa es muy sencilla: el Taller de Juguete Popular de Madera (TJPM) llega a un municipio o comunidad, reúne a grupos de 25 a 40 o más niños en escuelas, albergues, instalaciones oficiales, plazas y bibliotecas; hace una demostración de los modelos; propone a aquéllos su reproducción, primero en dibujo y luego en obraje artesanal, con el apoyo directo de los capacitadores.

Éstos llevan preparadas piezas de madera básicas ya recortadas, cuya manufactura apenas representa el 20 por ciento del acabado del juguete y ningún riesgo en su manipulación. Los niños realizan el 80 por ciento restante, lo que genera en ellos la idea de que realizaron el total del trabajo, lo cual estimula su creatividad y su imaginación para jugar.

Los talleres se imparten a niños de cuatro a quince años de edad con dominio del español, purépecha, hñahñú y mazahua; duran de cuatro a cinco horas máximo, según la resistencia de los pequeños; y básicamente se les enseña a dibujar los juguetes, a ensamblarlos, pulirlos, barnizarlos, pintarlos y decorarlos.

Las muestras de capacitación del Taller de Juguete Popular de Madera se han realizado en más de la mitad de los 113 ayuntamientos de Michoacán, 60 comunidades indígenas de la Meseta Purépecha, la Costa y el Bajío, en escuelas privadas y aun en instituciones de educación especializadas en niños con problemas de parálisis cerebral, síndrome de Dawn y discapacidad física, visual y auditiva.

De esta experiencia han surgido nuevos diseños de juguetes de madera como trenecitos, carreolas, casitas y motocicletas con particularidades purépechas, cuenta el maestro Vázquez Cabrera, en cuyo muestrario hay más de 250 juguetes de madera de prosapia tradicional mexicana y latinoamericana que tiene viejos vínculos históricos con Europa y Asia.

Entre los juguetes que el TJPM enseña a construir a los niños michoacanos figuran el changuito maromero --con variantes de tigres, perros, gatos y calacas maromeras-- muñecas, payasitos, carritos, casitas, trenecitos, caballitos, títeres, marionetas, toda clase de muñecos de judería de cartón y aún ingeniosos tangram chinos con diseños típicos de la imagería popular del estado.

En mayo de este año, la Dirección General de Culturas Populares e Indígenas, el Programa de Apoyo a Culturas Municipales y Comunitarias (PACMyC), la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y los talleres de promoción civil, como es el caso del TJPM, organizarán un Encuentro Estatal de Juguetes de Madera para exponer estas artesanías y analizar su problemática de venta.

La principal causa de la pérdida de mercado de los juguetes tradicionales mexicanos, reconoce Vázquez Cabrera, son sus altos costos de producción, su falta de competitividad en precios y la inundación de juguetes importados de plástico, mecánicos o electrónicos que si bien no tienen las virtudes de duración, creatividad y diversidad de los nuestros, resultan de dos a cuatro veces más baratos.



Share

Página previa Página siguiente

Otras publicaciones dentro de este número.

Loading...