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Los Tesoros Culturales del Mundo Hispanohablante
Núm. 67 - Mayo del 2002
Publicación de mayo, 2002.
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MEDIR EL ARTE POR SU VALOR ECONÓMICO, DESPOJA A LA OBRA DE SU VALOR FUNDAMENTAL: SANTIAGO CARBONELL

  Artículo por Gabriel Rodríguez   (version pdf)

Guanajuato, Gto.- "En la pintura nunca se alcanzan niveles, porque no es cuestión de desarrollos o logros, sino de establecer comunicación con los espectadores. Hay pintores que trabajan mucho toda su vida, pero no logran ningún vínculo con su público", expresó su trabajo el pintor español Santiago Carbonell, quien inauguró en esta ciudad Colección Personal, en el Museo del Pueblo, que consta de 31 obras realizadas durante los 15 años que vivió en Querétaro.

En el mismo acto se presentó el libro Santiago Carbonell, escrito por el crítico de arte Jorge Juanes, quien señaló que Carbonell pinta con la acuciosidad del artesano para lograr el dominio de la pintura natural, valiéndose de la fotografía y la reconstrucción de las formas con plenitud.

Originario de Quito, Ecuador (1960), de nacionalidad española, emigró a México en 1986; y de 1995 a la fecha es maestro titular de pintura y dibujo en la Universidad Autónoma de Querétaro. Para Santiago Carbonell la gente es la que se comunica con su arte y en consecuencia con él.

La exposición Colección Personal -citó el artista- tuvo una gran asistencia tanto en Querétaro como en Toluca el año pasado.

Carbonell, quien ha expuesto en museos y galerías de Europa, Estados Unidos y Latinoamérica, y que cuenta con la Beca Reina Sofía de España (1980), refirió que los públicos contemporáneos están cansados de asistir a exposiciones en las cuales es muy difícil emitir un juicio.

"Para apreciar ese tipo de exposiciones en ocasiones se requieren muchos conocimientos, o ser un experto capaz de asimilarlas. Pero en el caso de mi pintura, no es así, ya que es accesible a todas las personas y permea todos los estratos sociales y culturales, porque la gente la identifica con facilidad, le gusta y la comprende".

El crítico de arte Jorge Juanes comentó que la pintura moderna no se inicia con el encuentro del espacio pictórico, sino a partir de la aparición de dos modelos: la escultura y la arquitectura. "El espacio originario es arquitectónico pero un pintor realista asume su responsabilidad de ver profundamente y hacer que los otros vean aquello que no se nota inmediatamente".

"Carbonell transfigura, redime a los seres y a las cosas del maltrato y la indiferencia a que los condena el mundo utilitario-mercantil en que vivimos, para lo cual reconstruye la realidad mediante una labor artesanal que muestra la fe del artista en las cuestiones concretas, sus matices, formas y presencia".

Santiago Carbonell, recién llegado de Italia y quien se asume queretano, respondió a cada pregunta con humor y comentó que, en los tiempos de la globalización, la cultura tiende a desaparecer en aras de un individuo general, universal, alienado. "En ese sentido, el arte tiene la responsabilidad de establecer las diferenciaciones entre una cultura y otra".

"La globalización pretende hacer de nosotros formas iguales; que hablemos, nos comportemos y opinemos exactamente de la misma manera, lo que es una forma de aniquilar la creatividad".

Para Jorge Juanes, Carbonell concentra sus esfuerzos en la recreación de espacios interiores, inventa también, además de imaginarse y proyectarse en la naturaleza, paisajes tamizados por el mundo interior de una existencia entregada a su propio enigma; el diálogo inconcluso entre el pintor y aquello que lo sobrepasa.

Carbonell afirmó que, tan pronto terminó sus estudios de bachillerato, quemó todos sus papeles en una gran fogata. "Nunca asistí a una escuela regular de arte y no poseo matrícula ni título de ninguna universidad, sin embargo, soy profesor de una escuela de arte".

Se calificó como un creador al que nunca le gustó estudiar, sino simplemente aprender; dijo que toda su formación se basó en desarrollar un estilo propio, además de ser un gran lector. Para él no existen las formalidades "tampoco sé definir si tengo mucho éxito; hago mi trabajo lo mejor que puedo y mi tiempo libre lo dedico a ser yo mismo".

Aterrado por lo que considera los valores comerciales de la posmodernidad, comentó que una de las "vulgaridades" que le dan problemas en el mundo globalizado tiene que ver con que le quieran comprar un cuadro a precio elevado, "porque si medimos el arte por su valor económico, despojamos a la obra de su valor fundamental".

"No soy hiperrealista, como me han definido, porque no me gustan los adjetivos, sino más bien carbonellista. Así siento mi pintura.



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