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Los Tesoros Culturales del Mundo Hispanohablante
Núm. 68 - Junio del 2002
Publicación de junio, 2002.
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La primera pila bautismal del continente y el primer púlpito de la Nueva España están en el Ex-Convento de San Francisco

  Artículo por Juan Islas   (version pdf)

Tlaxcala, Tlax.- En este Estado, cuna del mestizaje, se encuentran dos joyas arquitectónicas del siglo XVI: el Convento de San Francisco y el Santuario de Ocotlán.

Lucila Mata, especialista en arte colonial, dijo que el Santuario de Ocotlán y el Ex-Convento de San Francisco son ejemplos de sincretismo cultural y religioso, y que también El convento de San Fancisco son las construcciones más importantes en su género en el país, desde las cuales los frailes franciscanos emprendieron la evangelización de los indígenas americanos.

El Convento de San Francisco, situado en el centro histórico de la ciudad de Tlaxcala, es uno de los cuatro construidos en la Nueva España por los misioneros franciscanos que llegaron a territorio americano en 1524. "El Ex-Convento ostenta un techo forrado de madera -alfarje estilo mudéjar decorado con estrellas doradas- que refleja la influencia de la cultura árabe en la que se prohibía la representación de figuras humanas".

En esta iglesia se encuentra también la primera pila bautismal del Continente Americano, donde se convirtieron a la fe cristiana los cuatro caciques de Tlaxcala. Asimismo, en ella se conserva el primer púlpito de la Nueva España y dos retablos barrocos estilo salomónico, uno en la nave principal y el otro en una capilla.

La especialista dijo que de esta construcción se distingue también la torre del atrio, construida en el siglo XVII, la cual está separada de la iglesia y es muestra de que en el siglo anterior sólo se construían las espadañas para sostener las campanas.

Mata comentó que la construcción del Ex-Convento ocurrió después del triunfo militar de los españoles en tierra tlaxcalteca. "En una de las Cartas de Relación, Hernán Cortés pide al Rey Carlos V enviar más misioneros a la tierra conquistada para consumar la evangelización de los nativos. En 1526 llegaron los dominicos, seguidos en 1533 por los agustinos, órdenes que fundaron la iglesia católica en lo que hoy es América. En 1572 llegaron los jesuitas, así como las monjas Carmelitas, Concepcionistas y Jerónimas".

El Ex-Convento de San Francisco ostenta una combinación de estilos propios de la época medieval en Europa: el mudéjar, el romano y el gótico llegan a la Nueva España y se inmortalizan en la imponente construcción del siglo XVI, edificada en un montículo al cual se arriba por un camino empedrado cubierto por la sombra de antiguos ahuehuetes.

El santuario de Ocotlán

La iglesia de la Virgen de Ocotlán se considera una joya arquitectónica del barroco mexicano, sólo comparable con el templo de Santa Prisca, en Taxco, Guerrero.

Construido por Motolinía entre 1536 y 1539, el Santuario de la Virgen de Ocotlán fue remodelado en 1687 por el capellán Juan de Escobar. Es "un tesoro de retablos barrocos exhuberantes y joyería", según la opinión de la historiadora Ivonne Pablo Mariscal.

La historia de las apariciones de la Virgen de Ocotlán son similares al llamado milagro del Tepeyac (que narra cómo la virgen se le aparece al indígena Juan Diego, a quien le pide la construcción de un templo que la albergue y desde el cual socorrerá a los enfermos y necesitados).

"En este lugar se siente el poder que las creencias prehispánicas tenían entre los indios. Fue un choque y una explosión dramática el cambio cultural que instauró la religión católica. La presencia femenina en Xochitécatl, Tlaxcala, fue fundamental tanto en la época precolombina, como más tarde lo fuera, durante la Colonia, el santuario de la Virgen de Ocotlán", explicó.

El Santuario de Ocotlán se construyó en uno de los cerros que rodean el centro de la ciudad de Tlaxcala. Resaltan sus torres blancas, decoradas con argamasa y ladrillo rojo, ejemplos únicos del trabajo de los artistas indígenas del siglo XVI.

En opinión de Lucila Mata, el santuario "es también valioso por el camarín, salón construido para vestir a la Virgen de Ocotlán".

La iglesia de Ocotlán tiene en su acervo cuadros al óleo, "escogidos por el tercer capellán, bachiller Manuel Loayzaga, quien junto con el indígena y artista Francisco Miguel, impulsó la propuesta artística que ostentaría finalmente el templo".

El convento de San Francisco

El convento de San Francisco



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