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Los Tesoros Culturales del Mundo Hispanohablante
Núm. 68 - Junio del 2002
Publicación de junio, 2002.
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HOMENAJE AL POETA EFRAÍN HUERTA A VEINTE AÑOS DE SU MUERTE

  Noticia por Enrique Morales   (version pdf)

Efraín Huerta -a quien "primero/ que nada:/ me complace/ enormisísamente/ ser/ un buen/ poeta/ de segunda/ del Tercer Mundo"-, es motivo de un homenaje, organizado por el Centro Nacional de Información y Promoción de la Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes, por los 20 años de su muerte.

Se compone de una conferencia a cargo de Carlos Monsiváis, acompañado de José Luis Ibáñez en la lectura de poemas, y una mesa redonda con Anamari Gomís, Verónica Murguía, Juan José Reyes y David Huerta, que se realizarán el martes 21 y jueves 23, respectivamente, a las 19:00 horas en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.

Como se recordara, Efraín Huerta, "el gran cocodrilo", nació el 18 de junio de 1914 en Silao, Guanajuato, y murió el 3 de marzo de 1982. Desde 1936 se desempeñó como periodista; perteneció a la generación Taller (1938-1941), revista literaria que agrupó a Octavio Paz, Rafael Solana, Alberto Quintero Álvarez y otros que "rechazaron el lirismo subjetivo y esteticista y se proyectaron a campos más amplios de solidaridad universal", y fue animador de los Cuadernos del Cocodrilo.

El ganador de las Palmas Académicas del gobierno francés en 1945 y de los premios Xavier Villaurrutia 1975 y del Nacional de Artes 1976, es autor de Absoluto amor (1935), Línea de alba (1936), que se incluyeron en Los hombres del alba (1944), Poemas de guerra y esperanza (1943), Estrella de Alto, Nuevos poemas (1954), Estampida de poemínimos (1980), Los eróticos y otros poemas (1974) y Trama poética (1980), entre otros.

Sus poemas no sólo son conocidos por su amor a las mujeres y al buen trago, sino porque también en varios de ellos mostró los problemas sociales de su época, mensajes sociales y contra la discriminación, pero todo ello envuelto en un ambiente citadino.

Hace poco, el poeta Óscar Wong escribió que "vigoroso, jovial, festivo, por su propio estado, Efraín Huerta es un vate, un profeta que revela las señales de la época que le tocó vivir... Amor y solidaridad sellados por la pasión trágica caracterizan a su poética".

No lejos de eso se ubica el periodista y escritor Paco Ignacio Taibo I, quien afirma que "de imposible olvido, aquel poeta sarcástico, y al mismo tiempo humilde y muy sencillo, vuelve a nosotros sin que haga falta que se rememore un día de luto; en cierto modo cabe decir que siempre estuvo entre nosotros".

David Huerta, hijo del poeta y poeta él mismo, escribió en las Obras Completas de Efraín Huerta, publicadas por el Fondo de Cultura Económica: Si pudiera encerrarse en un par de palabras el último y decisivo de esa obra y de esa vida, habría que poner aquí la frase de su epitafio que es también el título de su libro de 1935: Absoluto amor.

"Efraín Huerta se tomaba tan en serio que desbancó a punta de ironía y autoironía los mejores y más nobles esfuerzos para hacerlo que se creyera "Efraín Huerta", el personaje de sí mismo", comentó en cierta ocasión el también poeta José Emilio Pacheco.

De Huerta han escrito casi prácticamente todos los poetas mexicanos, incluso Héctor Carreto se anima a opinar: "Huerta es un escritor que sin perder su nacionalidad citadina, plasmó una especie de crónica más exaltada, desenfadada, erótica; una poesía de caballito de tequila para elevar el espíritu."

Otra de las opiniones sinceras provienen de Octavio Paz. "A mi generación, que fue la de Efraín Huerta, le tocó vivir el crecimiento de nuestra ciudad hasta, en menos de 40 años, verla convertida en lo que ahora es: una realidad que desafía a la realidad... Con nosotros comienza, en México, la poesía de la ciudad moderna. En ese comienzo Efraín Huerta tiene un sitio central", afirmó.

Poetas más recientes como Xavier Quirarte han señalado: "Huerta compartió su entrega a la poesía con una declarada relación de amor-odio por la ciudad de México, una gran afición al buen trago, el tabaco y la charla amena, la irremediable perdición por las curvas de Sofía Loren y el placer irredento del arte de la tipografía."

Finalmente, otro poeta, Eduardo Langagne, recuerda en un artículo de 1994 que en México la poesía de los jóvenes partía de Huerta y Paz, y que la vox populi indicaba que en 1982, con la muerte de Efraín Huerta, "la poesía joven ¡descansa en Paz!"

Homenaje a Efraín Huerta a 20 años de su muerte, compuesto por una conferencia magistral (Carlos Monsiváis y José Luis Ibáñez) y una mesa redonda (Anamari Gomís, Verónica Murguía, Juan José Reyes y David Huerta) se llevará a cabo los días 21 y 23 de mayo a las 19:00 horas en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, con entrada libre para todo público



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