Cdnflag La Redvista Electrónica de Cultura Latinoamericana en Canadá
Los Tesoros Culturales del Mundo Hispanohablante
Núm. 69 - Julio del 2002
Publicación de julio, 2002.
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EL ORIGEN DEL ARTE, EXPOSICIÓN QUE DESENTRAÑA 30 MIL AÑOS EN EL PASADO ARTÍSTICO DEL HOMBRE

  Artículo por Gibrán Bazán   (version pdf)

Las imágenes rupestres de bisontes, jabalíes y escenas de caza, fueron los primeros registros que el hombre dejó plasmados en el interior de las cavernas que le servían de hogar. Hoy son miles las representaciones descubiertas en esos santuarios que, como archivos pétreos, fueron testigos de las primeras expresiones artísticas del género humano.

En 1868, un habitante de Santander, en España, don Marcelino Sanz de Satuola, descubrió una serie de extrañas pinturas plasmadas en el techo de la cueva de Altamira. Este hallazgo proporcionaría uno de los vínculos vitales para comprender el origen del arte en nuestro planeta.

Como una manera de conocer estos inicios y reflexionar acerca de sus connotaciones, la exposición El origen del arte, ofrece, a través de copias facsimilares, algunas de las primeras imágenes y registros de la historia creativa de la humanidad, que se remonta a más de 30 mil años.

Los primeros autores de esas pinturas, que marcaron el inicio de la expresión gráfica, pertenecieron a pueblos que vivieron en armonía con la naturaleza y los cuales marcaron el camino del espíritu creador del hombre y colocaron a su vez los cimientos para el desarrollo de los medios gráficos de comunicación y del arte en todas sus manifestaciones.

Las pinturas de la cueva de Altamira representan hoy la culminación artística del ciclo paleolítico. Un estudioso del arte de apellido Dechelette, llamó a esta caverna "la capilla Sixtina del arte cuaternario", adscribiéndola así entre las obras cumbres del arte universal.

A su vez, la cueva de Lascaux, considerada entre las más grandes del periodo paleolítico, fue descubierta en 1940 por un grupo de jóvenes en la localidad de Montignac, Francia. Entre sus imágenes se aprecian las figuras de un uro, que es un toro prehistórico y que según los expertos, representa el mundo femenino.

La asociación uro y caballo, es un tema recurrente del paleolítico superior o edad del hielo y que al parecer simboliza a los polos opuestos en la cosmogonía de sus autores, pero al mismo tiempo complementarios: mientras que los bóvidos representan a la mujer, el caballo representa al mundo masculino y su fuerza.

A través de las imágenes en facsimil, un grupo de artistas realizó para la exposición una serie de obras de escultura y pintura inspiradas en esos orígenes artísticos de nuestros antepasados y en las cuales se utilizó un gran despliegue de técnicas como la piedra natural, la resina, el acrílico, el amate y la cartulina.

Asimismo, como una manera de ofrecer al público más información sobre el tema, el prehistoriador y especialista en medios de comunicación Ramón Viñas Vallverdú, impartirá un curso que analizará el proceso evolutivo de los primeros artistas, con base en las evidencias halladas en las excavaciones arqueológicas.

Asimismo se recorrerán, a través de material didáctico, los cinco continentes en busca de los orígenes del arte. Desde las manifestaciones pictóricas de las profundas cavernas hasta los petroglifos creados en los más áridos desiertos del plantea. En definitiva, se buscará ofrecer las herramientas para que cada participante pueda interpretar y comprender el fenómeno artístico como el lenguaje universal de la humanidad.

Las presentes reflexiones se encuentran en el tomo I Del siglo XX al Tercer Milenio, que editó el Conaculta en dos tomos, donde se reúnen 81 ponencias de 84 creadores, entre arquitectos, pintores, cineastas, fotógrafos, bailarines, coreógrafos, dramaturgos y directores de escena.



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