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Los Tesoros Culturales del Mundo Hispanohablante
Núm. 73 - Cultura sin fronteras
Publicación de noviembre, 2002.
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EL CENTRO CULTURAL TIJUANA ACTIVARÁ CORREDORES CULTURALES TRANSFRONTERIZOS

  Artículo por Georgina Hidalgo   (version pdf)

"Yo no crucé la frontera, la frontera me cruzó a mí", dicen los Tigres del Norte, afirmación que se vive con intensidad en Tijuana.

"Hay mucho de cierto en ello", concuerda Teresa Vicencio, directora del Centro Cultural Tijuana (Cecut), institución del Conaculta que cumple 20 años, a través de los cuales se ha consolidado como un nodo cultural transfronterizo.

En esta ciudad bajacaliforniana, definitivamente la frontera marca un modo de ser y esta distinción también abarca el aspecto cultural. Impulsado desde el Centro Cultural Tijuana, el movimiento cultural tijuanense considera a la línea divisoria como una oportunidad para la movilidad de ideas.

Por años considerada una región con artistas sin identidad y temas centrados únicamente en la cuestión migratoria, Tijuana se reinventa y el Cecut es el espejo de su nueva fisonomía.

Le dicen "La bola" por la enorme esfera que distingue su fachada, pero el Centro Cultural Tijuana se ha ganado el reconocimiento general, no sólo por esa esfera que alberga el Planteario y la Sala Omnimax.

Creación de los arquitectos Pedro Ramírez Vázquez y Manuel Rosen Morrison, el diseño vanguardista del Cecut, con edificios inspirados en formas geométricas, explanadas amplias, fuentes y plataformas en desnivel, dio nueva vida al predio de 35 mil 445 metros, ubicado en el corazón de la zona más moderna de Tijuana: la Zona Río.

Inaugurado el 20 de octubre de 1982, el Cecut se incorporó de manera casi instantánea al paisaje de esta ciudad fronteriza y en 20 años se transformó en ícono cultural de la localidad, de la región del noreste y delas ciudades de San Diego y Los Ángeles.

Su infraestructura consta del Cine Omnimax, con capacidad para 308 personas y una pantalla de 180 grados; la Sala de Espectáculos, inaugurada en 1985, con capacidad para mil personas en platea y balcón, un anfiteatro de 600 butacas, escenario a la italiana, concha acústica y un foso para 60 músicos; el Museo de las Californias, único recinto en su tipo en la ciudad, cuya rampa helicoidal de 2 mil 200 metros cuadrados alberga una exposición de historia regional desde la prehistoria a la segunda mitad del siglo XX; tres salas de Exposición de 450 metros cuadrados; una Sala de Ciencias, ubicada en el vestíbulo del cine; una Sala de video para 85 personas con pantalla de 6 metros; una Sala de Lectura para 100 visitantes, y una explanada que funge como escenario y lugar de esparcimiento para 5 mil personas.

Con esta capacidad, el Programa de Difusión de Artes Escénicas del Cecut abrió opciones afortunadas para la localidad, como instaurar la sede del Centro de Artes Escénicas del Noroeste (CAEN), además de convertir a la ciudad en centro de atracción para numerosos festivales culturales.

Desde abril hasta noviembre, la cartelera de festivales del Cecut abarca diferentes disciplinas: teatro para niños; danza contemporánea; el binacional de música Mozart (junto con la ciudad de San Diego); la temporada de ópera, que destaca por ser una plataforma para el talento local al carearlos con cantantes de prestigio internacional y que con los mismos principios gesta la compañía de Ópera de Tijuana; el Encuentro de Teatro; el Festival Hispanoamericano de Guitarra; y la temporada navideña de coros y ballet.

En lo que respecta a la música, también hay festivales al aire libre o en coordinación con espacios alternativos, como el Ciclo de Trovadores, el Festival de Jazz, Rock y Pop, además de la presencia constante de la Orquesta de Baja California, que presenta un concierto mensual.

"Me parece acertado que en lugar de tener un solo festival multidisciplinario, el Cecut tenga una oferta variada todo el año. Con ella queremos darle una imagen sustentable, cuyos principios de programación sean: calidad, trabajo paralelo en formación de públicos e impacto en la formación de los grupos locales", reflexiona la directora.

A cargo de la institución de promoción cultural cuya misión es "fomentar el acceso de la comunidad del noreste de México y del sur de California a los bienes y servicios artísticos, culturales, educativos y de esparcimiento, con el propósito de fortalecer la identidad regional, nacional y binacional", Teresa Vicencio evalúa en retrospectiva la actividad del Cecut.

Para la directora la promoción al teatro y la creación de la Coordinación de Proyectos Binacionales son los dos proyectos más importantes del Cecut. El primero, con sede en un teatro de 16 años considerado "el más importante de la ciudad por su acústica, aforo y equipamiento", abre espacios lo mismo a las mejores muestras teatrales del Cervantino como a los montajes de compañías de todo el país, lo que ha permitido que compañías locales adquieran un buen nivel.

La segunda, creada en 2001, planea, junto con la Dirección General de Vinculación Cultural y Ciudadanización del Conaculta, implementar corredores artísticos transnacionales.

"Tenemos una relación especial con el estado de California, porque nuestra proximidad no sólo es geográfica. Esta codependencia, vista como una sola región, influye mucho en nuestro futuro. Estamos llevando nuestras ofertas a diferentes sedes, como al Centro Cultural La Raza, identificado como un espacio de cultura chicana, consulados y hasta lugares donde acude público anglosajón. Esta parte es interesante pues indica que nos aproximamos a la exportación de productos escénicos con una visión integracionista".

Otro logro, destaca Vicencio, es la combinación de cartelera internacional con producciones locales. "Primero el Cecut estuvo cerrado para las propuestas locales, pero se abrió tratando de encontrar justos medios: abrir espacios sin sacrificar calidad", recuerda.

Las artes visuales cuentan con una historia similar: "primero se montaban exposiciones donde no había participación local; eran muestras curadas desde la capital del país, hasta que los artistas locales se apoderaron del espacio, pero no había un criterio bien planteado para exponer, cualquier cosa podía ser colgada en el Cecut".

Si pudiera hablarse de un corredor de artes visuales, éste no ha sido fomentado directamente por el Cecut, aunque sí por la generación de expositores que encontraron en él una plataforma de lanzamiento.

"Hay que reconocer que la demanda es infinitamente superior a los espacios y que debemos concebir una misión, un hilo conductor al respecto", acepta.

Si bien es cierto que vivir en la frontera puede determinar ciertos rasgos de la creación, también hay muestras de que los creadores pueden ser tan universales y cosmopolitas como cualquier habitante de otras urbes.

Así, en busca de una opción para fomentar el arte visual de la localidad, el Cecut cuenta desde hace cuatro años con un comité curatorial conformado por Olivie Debrois, Erick Cámara, Betty Sue, curadora del Museo de Arte Contemporáneo de San Diego, y Norma Iglesias, investigadora que trabaja en el Colegio de la Frontera Norte.

Atareados en el replanteamiento de la programación de exposiciones, este comité ha logrado convenios con la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) y el Instituto de Cultura del estado, en busca de dar cabida a la inmensa demanda.

"Vamos articulando una oferta coordinada de artes visuales en la ciudad, en la que se establece que la UABC recibe a los artistas jóvenes con propuestas de vanguardia, la Galería del Instituto de Cultura de Baja California se dedicará a albergar exposiciones de presencia de los estados, y el Cecut tendrá exposiciones de mayor duración, enfocadas a las técnicas de vanguardia y a mostrar la obra de expositores internacionales".

Además, cada año en el marco del aniversario, se planea invitar a un curador externo, que monte una exposición colectiva que muestre la actividad plástica de Tijuana. "Que proponga una lectura de todo este caos, porque Tijuana es caótica en términos visuales, urbanos y así son sus artes", acepta la directora.

Magali Arreola, curadora del Museo Carrillo Gil, será la primera invitada y la responsable de la exposición Copy Right (Hecho en Tijuana), que incluye además de la pintura, la fotografía, el video, la instalación, parafernalia del Cecut y recortes de prensa. Esta muestra será inaugurada el próximo 23 de octubre por Sari Bermúdez, titular del Conaculta.

Con tendencias que favorecen más la expresión en video, que a la pintura, en Tijuana se vive un auge del performance, técnicas mixtas y arte digital, que ya acuñan una definición plástica de la ciudad: "digamos que es postmoderna", dice la curadora.

En la retrospectiva parece absurdo asegurar que en la frontera se ha perdido identidad, "vivimos inmersos en un fenómeno de globalización que adquiere sus propios matices por la ubicación geopolítica, pero que no debe satanizarse; sí hay una cultura netamente tijuanense", concluye la funcionaria.

Una idea de la movilidad de la cultura fronteriza se obtuvo a raíz del concurso literario convocado por el Cecut y el Programa Cultural Tierra Adentro, para escritores de ambos lados de la frontera. Con 25 trabajos recibidos, el premio fue otorgado a Gordas, historia de una batalla, de la escritora mexicana Isabel Velázquez, quien vive en Nuevo México pero que nació en Ensenada.

En la diversidad literaria de la frontera destaca que el tema premiado no se refiera a asuntos migratorios, de violencia o de narcotráfico. Y lo mismo ocurre en la parte musical y dancística, donde se han detectado nichos artísticos que no resultan atractivos para los nacionales.

"No hay mexicanos participando en las Orquestas Sinfónicas y Juveniles del sur de los Estados Unidos y abundan los ballets folklóricos y los grupos de mariachis en Los Ángeles. Entonces lo que necesitamos estimular es la vocación musical en el noreste y hacer programas bilingües de danza, con temáticas que se enfoquen en algo más que el folklor", advierte.

A punto de iniciar los festejos del aniversario del Cecut, el menú musical será el eje central de la celebración. Un concierto de música de las misiones con el grupo Ars Antiqua, organizado en conjunto con la Universidad Iberoamericana y el Colegio de la Frontera Norte, instituciones que surgieron irradiadas por los bríos del Cecut, enfocará la atención en la investigación, la academia y la promoción cultural como pilares del desarrollo de esta ciudad del norte.

Habrá un concierto de gala con la Orquesta de Baja California y Betsy Pecanins; y conciertos al aire libre de Joaquín Sabina y Celso Piña, además del Encuentro de teatro. Para los niños se prepara un día especial de actividades y un rally con preguntas sobre la historia del Cecut, donde los menores investigarán sobre sus artistas, sus constructores, los restauradores de fósiles del Museo de las Californias, los técnicos del cine planetario y la galería de imágenes con los conferencistas que han participado en el Cecut, entre los que destacan Carlos Fuentes, Octavio Paz, Jaime Sabines, María Félix, Blue Demon, Carlos Monsivais, Eulalio González El Piporro y cientos más.

Imagen de la Virgen de Guadalupe

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