Cdnflag La Redvista Electrónica de Cultura Latinoamericana en Canadá
Los Tesoros Culturales del Mundo Hispanohablante
Núm. 49 - Kedrick James, poeta canadiense
Publicación de noviembre, 2000.
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La cultura virtual

  Artículo por José Tlatelpas   (version pdf)

Los caminos de la nueva poesía se tejen en una red de luces en el silencio de la realidad digital. Dentro de este complejo, existen varias propuestas tales como las alternativas interactivas del poeta Kedrick James, que incluyen experimentos tales como leer un poema que se lee en otro dominio en Internet y que está acompañado por una pintura en proceso. Es, dice James, "una conjunción de sonidos como una celebración tribal. La digitalización del budismo y la fosilización de las formas tradicionales de arte y la diferencia de direcciones." Kedrick es, sin duda, un poeta lúcido y con interesantes propuestas. Y esto no es nuevo, sino ya lo había dejado ver como miembro del grupo Pacific Sound Laboratorium donde estuvo asociado con los poetas Wrefford Miller y Gerry Shroeder, poeta y teórico literario, allá por 1990.

Kedrick considera que él ha ido hacia los puntos contrarios de la corriente, y reconoce en el creador chicano Gómez Peña a uno más de sus mentores y de él toma ideas: Las fronteras del idioma, de la vida, la identidad y el concepto".
Y Kedrick agrega que "las creencias y nosotros, en este sentido, vivimos en un mundo digital". Habla de integrar. Pero me parece que el punto básico no es precisamente o no es sólo integrar. A pesar de lo que diga la corriente dominante, incrustada dentro de la avalancha y los enceguecedores reflejos de los ríos del Internet. Integrar, sí, pero por qué integrar y para qué, es un elemento que nos debemos plantear con seriedad.

Kedrick nos dice que debe haber una integración a la sociedad y la participación de la gente, algo así como el arte colectivo de las culturas indígenas y el arte comunista. Frente a la interactividad del mundo digital, el trabajo del poeta es como de brujo y sacerdote. Cree que se debe dejar que el público, en los espacios, llene los significados y por tanto que se cree el uso dinámico de la palabra. Ahí la atención pública es la esencia de la realidad. Crear tu magia, tu rollo y tu historia, es la recomendación de Kedrick. Es curiosa esta posición, que considero válida y, sin embargo, yo asumo lo contrario: he ido al revés, como Richard Hunt y Bill Reid, diciendo y asumiendo que no hacemos nada ni contribuimos nada, sino sólo continuamos lo mismo, lo que nos enseñaron nuestros antecesores y, en mi caso, reduciendo al mínimo la expresión, como en mi serie de madonas y en mis pinturas estilo Zen.

Se crea una innovación y una expectación, en el camino de la nueva poesía y el Internet. Son las búsquedas de las ediciones alternativas, David contra Goliath y otras alternativas. Crear la atención es todo, sólo te compran si tienes un letrero, un logo. Hoy se surgen temas tales como capturar digitalmente la realidad, la modernidad, los clones, el fin del siglo, interactividad, la creación de los informados, mejor dicho. Los futuristas, los estridentistas y de los LEAR del siglo pasado y más delante de los infras y los Maíz Rebelde son o hemos sido parte del siglo pasado, igual que Pablo Neruda, César Vallejo, Leopoldo Ayala y Octavio Paz. Pero también somos embriones de futuro. Los internetos modernos son o somos también producto del siglo y del milenio pasado. Desde el punto de vista de la perspectiva del nuevo milenio, creo yo, somos sólo embriones, semillas y promesas. Pero es incierto aún el destino de este barco virtual. Sin embargo, aventureros de la poesía y de la cultura nos hemos embargado en sus inseguras carabelas, con nuestra respectiva botella de vino bajo el brazo. ¿Cuál es el camino y la alternativa en este momento en que la gente está buscando un nuevo camino y una nueva luz en un bosque de luces?

Entre los poetas latinoamericanos vemos que Mario Ramírez, en este sentido, es más un poeta del siglo XXI al igual que Kedrick. Muchos, además, estamos a caballo entre un milenio y otro. ¿Qué es propio de este milenio y no del pasado? Kedrick cree que la nueva tecnología, pero yo lo dudo: así se dijo en el 1800, 1900, pero ya son pasado. Y hoy decimos lo mismo. Kedrick acierta cuando dice que nadie sabe qué pasa y qué está pasando. De algún modo, como él mismo dice, las fronteras se están fundiendo.

Es notorio y contagioso el entusiasmo en Kedrick mientras habla. Cree que la nueva poesía es como el sexo, intercambio de dos cuerpos: hombre y mujer, hijos, colación, ingeniería genética, emoción, espíritu, iconos cinéticos que nos transforman y los transformamos.

Pero ¿quién transforma a quién? Si tu audiencia es galana no da lo mismo, que si es la audiencia del submundo de Kedrick James, es otra realidad humana. Aquí podemos encontrar la esquizofrenia como un símbolo-refugio, canalizándola, haciendo un pulso. Una de las características definitivas de esta etapa, nos dice Kedrick, son las preguntas, la duda, el derrumbe de los valores hechos, el escepticismo y la soledad. Kedrick cree que debemos decir, generar una explosión de rutas y actualizar nuestra creación. Estoy de acuerdo y creo que es válido. pero siento que, además, en las rutas de la poesía del nuevo milenio debemos aprender a escuchar. Dentro de toda esta realidad ¿qué vamos a hacer, qué tanto debemos aprender a escuchar?

También nos hemos planteado la necesidad de una decisión entre los conceptos de dedicar una vida al arte: ¿somos es nuestros proyectos o somos nosotros mismos? ¿Y respecto a la creación? Kedrick habla del retrato del carácter del cuervo, una acertada influencia de la Primeras Naciones de Canadá. En otros lares de América del Norte y del Centro nosotros asumimos que uno es un nagual al final. Y en este caso podemos vernos en un espejo como naguales de la poesía y de la cultura. Un reciclamiento más auténtico y sólido de lo real. Somos como hologramas, dice Kedrick. A lo que yo agrego que somos nuevos dioses en la creación de realidad virtual.

El poeta canadiense Kedrick James, en una presentación en Vancouver, BC

El poeta canadiense Kedrick James, en una presentación en Vancouver, BC



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