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Los Tesoros Culturales del Mundo Hispanohablante
Núm. 65 - Marzo del 2002
Publicación de marzo, 2002.
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UN ATAVÍO HECHO EN PAPEL Y TRES FIGURILLAS DE COPAL, DESCUBRIMIENTO QUE HACE ÚNICA LA OFRENDA 102 DEL TEMPLO MAYOR

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Conferencia para anunciar los detalles de su restauración y conservación

Mucha tinta ha corrido sobre el uso del papel en el México prehispánico. Cronistas y fuentes de la más disímil naturaleza dan fe de ello. Sin embargo, son pocas las evidencias físicas que dan cuenta de qué manera y qué usos daban al papel los antiguos mexicanos. Además del consabido y elemental empleo como base para la escritura, del que son ejemplo
los diversos códices prehispánicos que han sobrevivido al paso del tiempo, el papel fue empleado también en la manufactura de atavíos rituales.
Al menos eso parece indicar parte del contenido de la Ofrenda 102 del Templo Mayor de México-Tenochtitlan, acerca de la cual las restauradoras y conservadoras Dulce María Grimaldi y Marie Vander Meeren, y la arqueóloga Naolli Victoria Lona, ofrecerán una conferencia el próximo lunes 25 de febrero en el Museo del Templo Mayor.

El hallazgo de esta ofrenda dedicada a Tlaloc, en el Templo Mayor de Tenochtitlan es, a decir de las conservadoras, de suma importancia, pues además de venir a mostrar un uso más dado al papel por los antiguos mexicas, permite tener una idea en torno de los elementos que también pudieron haber integrado otras ofrendas y que, desafortunadamente, se perdieron.

Las conservadoras destacan el carácter excepcional de la ofrenda a la que han dedicado esfuerzos y talento durante el último año, y señalan que este material compuesto por papel indígena prehispánico "es único en su género, ya que en Templo Mayor anteriormente sólo se habían encontrado ofrendas con otro tipo de materiales", y agregan que el aspecto único de este material es que se conocía perfectamente a través de las fuentes, pero nunca se había encontrado el objeto en sí, una evidencia física que demostrara la veracidad de lo descrito por los cronistas.

Grimaldi y Vander Meeren resaltan que es muy probable que con este papel haya sido confeccionado el atavío de un sacerdote, quizás de la persona que realizaba la ofrenda a Tlaloc, y mencionan que el material fue encontrado dentro de una pequeña caja que, por sus características, contribuyó decisivamente en su preservación.

"Se trata de una caja que estaba recubierta por una argamasa en todo su exterior. Casualmente, o quizás intencionalmente, no lo sabemos aún, esta argamasa tiene unas propiedades de mucha estabilidad y mucho hermetismo, es decir, no permite el paso del oxígeno o al menos lo limita, de la misma manera que limita las variaciones de la humedad y la temperatura relativa, de tal forma que las condiciones en el interior de la caja se mantuvieron estables".

Acerca de la manera como venía el papel en el interior de la caja, las restauradoras describen que éste fue encontrado conformando varios elementos que unidos o armados integran la pieza total: "encontramos tiras dobladas, unidas y torcidas, que a su vez se unen o están atadas o dobladas a otras, es decir, hay infinidad de maneras de componer una pieza, y eso es lo que estamos tratando de ver a través de cada uno de los objetos. Por ejemplo, hay un elemento que parece una pechera, por llamarle de esa forma, hay otros que parecen bastones floridos, otros que parecen ser bolsas, hay diversos objetos que en conjunto parecen integrar un atavío".

Y la singularidad de la ofrenda 102 no queda allí. Además de su carácter único por contener un atavío manufacturado en papel, también se cuenta el hecho de que en ella estaban presentes 3 pequeñas esculturas elaboradas con copal, aquella resina de origen vegetal tan empleada por las sociedades mesoamericanas durante la realización de sus rituales.

La arqueóloga Naolli Victoria cuenta que estas tres piezas, también únicas en su género, se distinguen, además de por su integridad, porque aún cuentan con sus atavíos, lo que posibilita inferir qué formas pudieron haber tenido otras piezas semejantes encontradas en el propio Templo Mayor, pero que sin embargo llegaron a nuestros días en avanzadas condiciones de deterioro.

El descubrimiento de esta ofrenda y la presencia de estas pequeñas esculturas "nos abrió los ojos y el interés, porque nos dimos cuenta que probablemente el resto de las piezas que se han encontrado aquí en Templo Mayor también tenían atavíos similares, y esto dio pie a la realización de un estudio bien detallado acerca de las piezas mismas, pero también en torno del uso del copal y la identificación de los procesos de deterioro a los que están sometidas las numerosas piezas hechas en este material que aquí se han encontrado", destacan Grimaldi y Victoria.

En ese sentido, la restauradora y la arqueóloga abundan: "también se lleva a cabo el estudio y el registro detallado de las piezas, para entender tanto su técnica de manufactura como las características de los materiales que lo constituyen; se busca ver qué similitudes hay con imágenes que están presentes en los códices o que se encuentran en esculturas".

La conferencia Papel y copal de la ofrenda 102 del Templo Mayor de Tenochtitlan, se realizará el lunes 25 de febrero a las 13:00 horas, en el auditorio del Museo de Templo Mayor, localizado en el corazón del Centro Histórico de la Ciudad de México. La entrada es libre.



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