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Los Tesoros Culturales del Mundo Hispanohablante
Núm. 81 - Al Son de la Marimba
Publicación de julio, 2003.
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Al son de la marimba

  Editorial por José Tlatelpas   (version pdf)

Para mí, la marimba evoca momentos en la cantina, un tristísimo cacahuate solitario en una mano, y una cerveza bien fría sobre la mesa. Alguien riendo, celebrando el momento que parece existir, otro en la soledad de los pensamientos, reflexionando sobre el mundo y de repente, la magia: un grupo de chiapanecos envaselinados, con trajes oscuros de corte antiguo, aparecen. Entre el desorden de la cantina se ven unas manos mágicas, que se mueven como aleteos de colibrí, posándose suave y ágilmente sobre las maderas que, se dice, cantan con voz de mujer. Y se hace el encanto de la música.

La marimba chiapaneca es grande, es alegre, como lo han dicho otros, es profundamente ecléctica, instrumento de artistas profesionales que se mantienen dentro de una tradición. Cuando niño recuerdo la marimba como algo grande y complejo, múltiples sonidos que me recuerdan al mar, olas de tonalidades, mareas, sonidos, ir y venir de notas y pluralidad de ritmos, la marimba es grande. Es verdaderamente surreal o suprareal. La recuerdo acompañada de los músicos chiapanecos o guatemaltecos que, por alguna razón desconocida para mí, frecuentemente visten de traje oscuro, muy circunspectos, con el pelo corto y bien envaselinado. Pero sus manos, mágicas, y su música nos arrancan de la reflexión, la tristeza y nos llevan a navegar por las alturas de sus notas con presencia, personalidad y finura.

Algo más tarde he tenido la oportunidad de escuchar también la marimba de Guatemala, a mi juicio (que no soy experto) muy diferente a la mexicana. De hecho las marimbas son parecidas, a la vista casi idénticas (salvo para el ojo fino del conocedor) pero las marimbas guatemaltecas que me ha tocado oír son marimbas tocadas por indígenas mayas, con rostro de glifo, inexpresivos, con una música más sagrada, mística, con una magia diferente y muy elevada también, impresionante. Como escucha puedo decir que de lo que he oído de la marimba, la mexicana es mucho más alegre, mucho más plural, quizá con más influencias de la música negra y es una marimba tocada con mucho cuidado y mucho amor. La marimba guatemalteca la siento más mística, no tanto cercana siempre a la música maya pero si muy cercana al espíritu del mayab, conmovedora.

Inútil debate han tomado algunos nacionalistas blancos de las castas en el poder en uno y otro lado de la frontera, reclamando para sí la paternidad de la marimba. Quizá la marimba, como la conocemos hoy, es una amalgama de instrumentos africanos y mayas, desarrollada en su forma actual en La Nueva España (nombre de México durante la colonización española), en los territorios de lo que hoy se conoce como México y Guatemala. Pero a mí siempre se me han figurado esas fronteras ...falsas. Principalmente desde que un día un amigo maya de la zona Mame me educó al respecto: Mi amigo provenía de la frontera de México y Guatemala y me comentaba que su familia vivía la mitad en México y la mitad en Guatemala. Y me platicaba de los mames y me hablaba en su lengua y me enseñaba sus leyendas. Yo tendría unos 24 años y el 16 y vivió en mi casa por un tiempo. Un día le pregunté si él se sentía mexicano o guatemalteco. Me miró y me dijo con su voz baja y profunda: "Mira, los mames somos mames, somos mayas. Hemos sido mayas y mames por miles de años. Llegaron los españoles y se apropiaron de nuestras tierras. Después los españoles nacidos aquí hicieron sus guerras y dividieron nuestras fronteras. Y nos dijeron ahora ustedes son mexicanos o son guatemaltecos. Y nos prohibieron el paso para visitar a nuestras familias. Pero ni los mayas ni los mames pusimos estas fronteras, los mayas somos mayas, y los mames éramos mames antes y seguiremos siendo después. Nosotros no pusimos las fronteras ¿cómo íbamos a ponerlas si somos una misma familia?".

Por eso creo que la marimba es un producto de los mayas, de nuestra cultura común, no de las nacionalidades españolas o sus herederas, la marimba es un producto también de la riquísima cultura de nuestros negros, provenientes quizá de Nigeria, Guinea y otros países ... y también hay influencia española también. Este complejo instrumento se desarrolló de modo que no es simplemente maya, ni tampoco el original instrumento africano, ni un instrumento español. Sino un arcoiris de maderas y sonidos de nuestras culturas, principalmente en los territorios que hoy se conocen como México y Guatemala, en Centroamérica.

Una de las virtudes de la marimba es poder crear en sí misma todo un ambiente, como si fuera una orquesta. Y esto es quizá porque sus intérpretes usan (cada uno) no sólo dos, sino a veces tres, cuatro y he visto en algún caso raro hasta seis palos para tocarla. Incluso, los marimbistas entre pieza y pieza cambian de palos, dado que algunos más grandes y con suave forro dan tonos bajos, mientras que otros más pequeños, duros y con forro apretado, dan tonos más altos. Además, los conocedores dicen que las marimbas tienen diferentes voces: tenores y barítonos y que la marimba mexicana a veces tiene doble fila. Y ambas pueden ser tocadas igual por un artista que por uno grupo de dos, tres y hasta cuatro intérpretes, dependiendo el tamaño de la marimba y el estilo del grupo. De hecho muchas veces es imprescindible la participación de los ejecutantes completos y la ausencia de uno ellos puede arruinar la ejecución de la pieza, sobre todo cuando esta requiere de una marimba pequeña y una grande, un bajo tenor y el bajista de la grande, que es la que generalmente da el compás.

En al actualidad hemos conocido marimbistas africanos también y excelentes marimbistas en Estados Unidos y sobre todo en Japón. En Estados Unidos se alteró la marimba con resonadores metálicos que le quitaron la vibración larga, necesaria para la ese sonido mágico de la marimba. Esa marimba estadounidense que algunos llaman "marimba cero" la incorporaron a las orquestas. O sea la europeizaron y la arrancaron de su ambiente africano y maya, por lo que es un instrumento ajeno, perdido en el conjunto, sin el brillo maravilloso de la marimba mexicana y guatemalteca que por sí solas son una orquesta, llenan igual de espiritualidad una iglesia, eventos religiosos, una solemnidad, un casamiento o un entierro, hacen la música para un baile o levantan los ánimos de las almas perdidas. También hemos visto en Estados Unidos, en Guatemala y en México la inclusión de músicas sintéticas, especialmente bajos y bocinas que arruinan verdaderamente el tono dulce y los vaivenes tonales de la marimba tradicional, agregando ruido y vulgaridad. Esta actitud quizá decadente o de una evolución mal entendida, me recuerda algunos nuevos grupos tropicales quienes incapaces de reproducir la calidad de las obras maestras de Benny More, la Matancera y tantos otros grandes, incluyen palabras vulgares a veces de una manera ridícula, con el objeto de llamar la atención. Es lo que los antiguos maestros chinos llamaban "la vulgaridad, tan lejana del arte auténtico". Pero las casas musicales comerciales promueven este tipo de innovaciones, donde la marimba es ejecutada por músicos entrenados en música europea, donde usan instrumentos sintéticos o digitales, donde todos los músicos cantan en coro sin equivocarse y todo parece ajeno, plástico, un producto comercial, producto de una computadora. Por decirlo así, no parecen arte de la gente y los artistas.

Celebramos el posible renacimiento de la marimba y esperamos que otros instrumentos de nuestros pueblos originarios puedan también volver a sonar y compartir sus esplendores, su fiesta, su locura, sus luchas y su romanticismo inagotable.

Esta interesante foto de una marimba africana antigua fue tomada en 1931 por los etnólogos Dr. Günther Spannaus y el Dr. Kurt Stülpner. de    Leipzig, Alemania. La expedición fue entre los pueblos Ndau y Hlengwe de Mozambique.

Esta interesante foto de una marimba africana antigua fue tomada en 1931 por los etnólogos Dr. Günther Spannaus y el Dr. Kurt Stülpner. de Leipzig, Alemania. La expedición fue entre los pueblos Ndau y Hlengwe de Mozambique.



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