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Los Tesoros Culturales del Mundo Hispanohablante
Núm. 78 - Los Vientos de Abril
Publicación de abril, 2003.
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CUEVAS SITUADAS ENTRE YAGUL Y MITLA GUARDAN EVIDENCIAS DE QUE AHÍ SE ORIGINÓ LA AGRICULTURA EN MESOA

  Artículo por Elisa Ruiz   (version pdf)

Oaxaca, Oax.- Maíz carbonizado, fragmentos de olotes y restos de diversas semillas encontrados en un conjunto de cuevas que se localizan entre las zonas arqueológicas de Mitla y Yagul, en el valle de Oaxaca, revelan que fue en este sitio donde se originó la agricultura en América y no en el valle de Tehuacán como se creía hasta hace unos años, indican investigaciones recientes a cargo de científicos de la Universidad de Michigan.

"Las evidencias encontradas en la cueva Guilá Yanitza indican una constante experimentación con plantas anteriores a las cultivadas actualmente y que siguen siendo la base de la dieta de los pueblos mesoamericanos, como son el maíz y la calabaza" reza la descripción del sitio propuesto por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ante la UNESCO para ser declarado Patrimonio Cultura de la Humanidad.

Semillas de calabaza localizadas en dicha cueva, sometidas en 1999 a una técnica de fechamiento directo, dieron como resultado una antigüedad de cerca de diez mil años, con lo que han revolucionado el conocimiento científico de los orígenes de la agricultura (que se situaba en el Valle de Tehuacán hace cuatro mil 600 años) por tratarse de los restos más tempranos de plantas domesticadas conocidas hasta ahora en el continente americano, detalla la Lista Indicativa del Patrimonio Nacional del INAH.

El documento señala que en las Cuevas Prehistóricas de Yagul y Mitla está documentada la transición de la vida nómada al sedentarismo. "Fue ahí donde el hombre pasó de cazador-recolector a productor de alimentos, si bien los procesos que motivaron el cambio aún no están del todo esclarecidos, es evidente que dicho paso marcó un momento crucial en la historia de la humanidad".

En 1968, excavaciones practicadas por Kent V. Flannery determinaron una larga secuencia de ocupación humana que se remonta hasta doce mil años antes de Cristo. El investigador sostiene que las cuevas eran utilizadas como refugios temporales por grupos nómadas que recorrían el entorno cazando venados, conejos, palomas y tortugas, así como recolectando plantas, semillas, nueces silvestres y frutas para complementar su alimentación.

Otras investigaciones adicionales publicadas en 2001 muestran que los fragmentos de olotes descubiertos en el mismo sitio constituyen la evidencia más temprana conocida hasta la fecha en todo el mundo para documentar el origen del maíz.

En los pisos y entorno inmediato, estos grupos dejaron gran cantidad de evidencias físicas de su presencia que constituyen en la actualidad un depósito arqueológico extremadamente rico. Las escasas condiciones de humedad, los ambientes poco perturbados y el aislamiento de las cuevas hicieron posible la preservación de las evidencias del uso de gran cantidad de plantas como son los restos de semillas, fibras de ciertas plantas, maíz carbonizado, y huesos de animales junto con utensilios y herramientas de piedra fabricadas hace miles de años. Igualmente se hacen presentes diversas manifestaciones de arte rupestre que denotan tanto el pensamiento mágico-religioso como el práctico de los hombres que ocuparon las cuevas.

Por sus características culturales, los materiales extraídos de este sitio prehistórico pueden ser comparados en antigüedad con los primeros esqueletos de bisontes del sitio Head Smashed en Buffalo Jump Complex, al suroeste de Alberta, Canadá, que ilustran la práctica de la cacería en las enormes planicies de América del Norte o con las Minas Neolíticas de Sílex de Spiennes a Mons en Bélgica, dada su antigüedad dentro del continente europeo, señala la fuente documental del INAH.

La arqueóloga Nelly Robles, quien ha seguido el curso de las investigaciones como responsable de los sitios prehispánicos de Mitla y Yagul, explica que el conjunto de cuevas y abrigos rocosos se sitúan en una superficie de 2 mil hectáreas. Hasta hace poco tiempo eran usadas para almacenamiento de zacate y para resguardar chivos, sin embargo ha constatado en sus recorridos por el lugar que las pinturas rupestres se encuentran bien conservadas y en algunos casos se ha encontrado cerámica temprana e incipientes terrazas de cultivo.

Menciona que el sitio no está abierto al turismo ni se alienta su presencia porque carece de infraestructura de protección y puede ser fácilmente dañado. Además, se trata de un área con ciertos peligros como abejas africanas y víboras. El INAH prevé la habilitación de algunos senderos y un dispositivo de vigilancia para que en el futuro pueda recibir visitantes.



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