Cdnflag La Redvista Electrónica de Cultura Latinoamericana en Canadá
Los Tesoros Culturales del Mundo Hispanohablante
Núm. 79 - Andando y Recordando
Publicación de mayo, 2003.
Página previa Página siguiente

Homenaje al negro Ojeda

  Artículo por Sonia Sierra   (version pdf)

Salvador El Negro Ojeda se quedó sin voz cuando intentó agradecer a los compañeros de su tribu y a las 800 personas que este domingo lo acompañaron en el Museo de Culturas Populares para brindarle un homenaje por sus 60 años de vida artística.

"Contra viento y marea", como lo definió Marcial Alejandro, músicos y público estuvieron en el Patio de las Jacarandas alrededor del trovador. Fue un acto de complicidad, que no rompieron la lluvia constante ni el frío abajo de los diez grados.

Fue un programa espontáneo y cálido donde Ojeda celebró sesenta años entre voces conocidas: los soneros con los que ha compartido tablados y grabado discos, los jóvenes que ha guiado por los caminos de la música tradicional, los hijos de viejos compañeros de carrera, sus compadres y amigos.

Óscar Chávez, Tehua, David Haro, Rafael Mendoza, Mauricio Díaz, María Inés Ochoa y Los Morales interpretaron 26 canciones, improvisaron versos, echaron uno que otro albur y propiciaron un encuentro que se prolongó durante tres horas, con transmisión simultánea por Radio Educación. Fue uno de los actos centrales del homenaje al Negro Ojeda, que culminará el sábado cinco de abril en el Palacio de Bellas Artes con un concierto donde estará Ojeda al lado de estos y otros músicos.

Varias veces, el jaranero de 72 años quiso agradecer a quienes lo acompañaron. Sin embargo con voz entrecortada sólo atinaba a decir "no tengo palabras". La lluvia y el frío dominicales estuvieron en contra del concierto, pero el ingreso del público tres horas antes de la cita hizo que todos se convencieran de lo impostergable del encuentro.

Marcial Alejandro, Rafael Mendoza y David Haro abrieron con canciones y palabras que calentaron el ambiente. El primero en hablar fue Alejandro: "por El Negro aguantamos el chapuzón. Por él que nos ha aguantado a todos los que estamos en el tablado, venimos aquí en esta tarde de reencuentros". Luego, Haro le cantó: "¿quién pudiera dibujar la historia, la tradición, la memoria? La voz más popular en la historia tradicional y ahí teñirse de gloria".

Desde abajo, sin paraguas y con zarapes, un hombre le gritó al trovador: "Negro, el cielo está llorando por ti". Y como explicación, en la tarima, Rafael Mendoza le hizo saber a todos que "una canción es remedio si hay algo que remediar; es palabra, es sentimiento si la mueve la verdad". Luego le pidió al músico homenajeado: "Oye Negro, cántame un son y dame con tu negrura la luz que brilla en tu voz".

Ojeda presentó a dos jóvenes intérpretes: Mauricio Díaz, Hueso, a quien llamó su nieto y luego a María Inés Ochoa. Aprovechó ese momento para recordar que "hace años participé en el debut de Amparo Ochoa, ahora me toca presentar a su hija María Inés, oigan esta voz. Es una gran emoción saber que Amparo está viva en ella".

La invitación de Ojeda no resultó en vano porque el público se deleitó con María Inés, quien interpretó canciones de Agustín Lara y temas, que por instantes hicieron sentir a todos que estaban ante la sinaloense Amparo Ochoa, como Jacinto Cenobio.

En el concierto se combinaron ritmos de todo México: sones jarochos, canciones de la Tierra Caliente, trovas y boleros. Al cantar algunos temas románticos, Tehua le confesó al público que "fue El Negro quien me enseñó a conocer y amar al bolero".

María Eugenia Pulido y Patricia Kelli, presentadoras de la transmisión, llamaron al escenario a Froylán López Narváez quien saludó a los asistentes que "a pesar a la lluvia y de la guerra se acercaron al concierto". Al momento, Ojeda tomó el micrófono para decirle a todos que "si hay algo importante en este momento es la paz", y luego mandó un abrazo a sus hermanas y demás parientes que lo acompañaron "a pesar de la lluvia, la guerra y sus muchos años".

Las siguientes en subir al escenario fueron "las brigadas de tanques ligeros de Óscar Chávez, Los Morales", como los nombró Marcial Alejandro. El trío se abrió paso con temas de la Tierra Caliente, sones de Veracruz, boleros y versos que con la complicidad del público, le "cargaron la mano", al Negro.

Como en cualquier tarima a la que se suben trovadores, El Negro y Los Morales improvisaron rimas en las que ironizaban sobre lo que significa "cantar por amor al arte". Al cerrar el duelo, Ojeda elevó su voz para decir: "el canto será mi muerte también mi felicidad"

Al momento de subir Óscar Chávez al escenario Ojeda habló emocionado: "Chávez y yo seguimos esta tradición de rescatar cosas olvidadas". El músico interpretó cinco temas como Los cien años de Macondo. El público pedía más y él regaló Perdón. Para terminar, todos los músicos subieron al escenario y, ya casi sin voz, Ojeda volvió a agradecer. Un "arriba Tlacotalpan" despidió a todos, en una de las tardes más frías del año, entibiada por las voces de un grupo de cómplices en esta carrera de rescatar la música tradicional mexicana.



Share

Página previa Página siguiente

Otras publicaciones dentro de este número.

Loading...