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Los Tesoros Culturales del Mundo Hispanohablante
Núm. 81 - Al Son de la Marimba
Publicación de julio, 2003.
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En la marimba están todos los sonidos: Andrés Altamirano

  Artículo por Ángel Trejo   (version pdf)

Tuxtla, Gutiérrez, Chis.- "La marimba es uno de los instrumentos más completos y versátiles: con ella se puede tocar todo tipo de música, incluido el rock ruidoso, ese que se toca con electrónica", afirma el maestro Andrés Altamirano Varela, el más afamado constructor de marimbas en Chiapas, quien recibió hoy un reconocimiento a su obra en el marco del III Festival Internacional de Marimbistas.

"A todos los muchachos que tocan marimba les digo que se quedaron en los años 50, porque siguen interpretando solamente la música de ese tiempo o de antes. Quizás no quieren esforzarse en buscarle los efectos a su instrumento o no saben que en la marimba están todos los sonidos".

Don Andrés, de 78 años, sabe por qué lo dice: una de sus quince marimbas, en exposición desde ayer en el Teatro Emilio Rabasa de esta ciudad -cada una con diferente registro y capacidad tonal-, está hecha específicamente para interpretar música del maestro Julián Carrillo, es decir, en cuartos de tono dentro del famoso concepto musical del "sonido trece".

La Marimba Sonido Trece en exposición es una de las dos únicas que ha hecho en los diez años pasados y fue obra de una meticulosa elaboración técnico musical y artesanal que le llevó meses de estudio y medición, toda vez que había que "buscar en la madera los cuartos de tono descubiertos por el maestro Carrillo".

Los 66 años que tiene de músico y cerca de dos décadas de dedicarse a la construcción de marimbas lo autorizan a afirmar que dicho instrumento tiene "mucho futuro en México, Centroamérica y otras regiones del mundo, porque cada vez se le oye más y cada vez ve uno muchos muchachos con interés por aprenderla".

Este fenómeno, explica, contrasta con la época en que cobró fuerza la música electrónica y aparecieron los tecladistas. En ese periodo hubo una grave crisis en la marimba, porque se le dejó de tocar en muchos lugares, incluso en la propia Chiapas. Ahora, en cambio, se la oye en todos lados e interpretando todo tipo de música.

La muestra de marimbas del maestro Altamirano Varela incluye un pequeño instrumento de 50 centímetros, con ocho teclas pintadas con los colores básicos, a efecto de que los niños de pre-primaria, a quienes está destinada, conozcan éstos y los siete sonidos genéricos más el octavo o de medio tono.

Hay una marimba "bajo", una "requinto", otra "tenor", una de "estudio" para aprendizaje elemental, otra para "niños"; una "indígena" o diatónica cuyo modelo se usa desde hace 110 años y que registra con tres octavos de tono; y una "marimba cero" con cajas de resonancia de metal, según el uso de los marimbistas de Estados Unidos.

Además de la vastísima producción artesanal -aunque empieza a elaborar en serie con el apoyo de siete operarios, quienes son también sus discípulos- el maestro Altamirano sobresale por su gran capacidad para innovar modelos, teclados y aún instrumentos, pues es creador de la "valerina", un nuevo artefacto musical que tiene caja acústica y clavijas de piano, cuerdas de guitarra y estructura de arpa, "aunque tiene un timbre diferente al de todos estos instrumentos".

La vida de don Andrés ha sido de muchos contrastes, presentaciones artísticas poco reconocidas y una extraordinaria capacidad de trabajo desde su infancia. A los ocho años quedó huérfano de ambos padres, pero fortuitamente fue criado por su abuela paterna Carmen López Castillo, quien lo impulsó a perseverar en su vocación musical.

"Si te gusta el pito (música), ¡pues pita aunque nos muramos de hambre!", le decía doña Carmen, conciente de que el niño tenía sangre de músico, pues tanto su abuelo Mario Varela Reyes como su padre Nicolás Altamirano , habían sido músicos y ambos lo enseñaron a tocar instrumentos y a leer música.

Con el aliento de su abuela, no obstante la extrema pobreza que padeció en su natal Coxcatlán, Puebla -población entre Tehuacán y Teotilán del Camino- a los 12 años Andrés Altamirano Varela tocó por primera vez en una orquesta y a los 13, con base en los conocimientos de carpintería que le aportó su abuela, comenzó a construir guitarras, mandolinas y violines.

Su primera marimba, curiosamente, no la hizo en Chiapas, sino en el pueblo Los Mangos, Veracruz, donde trabajaba en una escuela dentro de las Misiones Culturales, de la cual fue enviado a Ocosingo, Chiapas, en 1948. A partir de entonces estableció contacto permanente con la marimba y con la música tradicional chiapaneca.

En más de medio siglo de actividad artística, don Andrés ha formado "decenas de orquestas de música popular -entre ellas "La Lira de México", marimba-orquesta en el Distrito Federal- y cientos de músicos intérpretes. En 1986 abrió la "Casa Altamirano", taller y tienda de compraventa, muy conocida en Tuxtla y todo Chiapas.

Inicialmente, cuando comenzó a dedicarse por entero a la producción de marimbas, tardaba mucho en crear un solo instrumento. Hoy puede hacerlo en sólo cinco meses. En el primer trimestre de 2003 construyó 34 para satisfacer un pedido del gobierno estatal, para dotar a grupos municipales de Chiapas.

"De pequeño fui muy pobre, pero la música me hizo feliz siempre. Nunca fui rico ni lo seré, porque mi lema es una vida para la música", dice el maestro Altamirano Varela, en cuya vida existen sin embargo dos contradicciones: Una, la de ser el más afamado artesano de marimbas sin ser nativo de Chiapas, y " la otra consiste en que paso por ser uno de los mejores constructores de marimba sin haber jamás tocado ninguna, ni aun cuando dirigí orquestas con base en ellas. Yo siempre fui saxofonista, como mi padre, a quien superé como ejecutante. Y mi acierto en la construcción de marimbas, se debió a que como saxofonista siempre estuve cerca de ésta".

El maestro Andrés Altamirano Varela fue homenajeado en la ceremonia de inauguración del festival de marimbistas con la presencia del Secretario de Educación, Alfredo Palacios Espinosa; el director del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Chiapas (Coneculta), Oscar Oliva, y los 242 músicos de México y ocho naciones extranjeras invitadas.

Otra toma de la obra del maestro Altamirano, una marimba pequeña. Este instrumento es quizá de origen africano pero su tradición fue adoptada por los indígenas mayas y los mestizos de la zona de Chiapas.

Otra toma de la obra del maestro Altamirano, una marimba pequeña. Este instrumento es quizá de origen africano pero su tradición fue adoptada por los indígenas mayas y los mestizos de la zona de Chiapas.

Otra toma de la obra del maestro Altamirano, una marimba pequeña. Este instrumento es quizá de origen africano pero su tradición fue adoptada por los indígenas mayas y los mestizos de la zona de Chiapas.

Otra toma de la obra del maestro Altamirano, una marimba pequeña. Este instrumento es quizá de origen africano pero su tradición fue adoptada por los indígenas mayas y los mestizos de la zona de Chiapas.



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