Cdnflag La Redvista Electrónica de Cultura Latinoamericana en Canadá
Los Tesoros Culturales del Mundo Hispanohablante
Núm. 38 - En el fin del Siglo XX
Publicación de diciembre, 1999.
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Una imagen de un tiempo que llega y un tiempo que se va, una imagen del paso sideral del tiempo en un acrílico de José Hernández Delgadillo.

  Artículo por Manuel Cruz, Maya Tzeltal, Benito Balam.   (version pdf)

Escrito de Manuel Cruz, Maya Tzeltal
Comentarios de Benito Balam

UNA HISTORIA, UNA FUERZA,
SU ESPIRITUALIDAD ES LA VIDA DE UN PUEBLO OPRIMIDO

Nuestros hermanos árboles nos dan alimento, sombra, calor,
cobijo, herramientas, música y lengua, por ellos nos hablan los
vientos y el agua, también la tierra y el fuego, allí pronuncian
los pájaros sus voces innumerables y los insectos sus zumbidos;
nos regalan el perfume del ocote o del copal con que se inspiran
nuestras cantos y oraciones; y nos regalan la belleza maravillosa
de sus flores y sus frutos, placer y medicina; son sagrados, nos
enseñan cómo está vinculado todo el universo, la vida y los seres
humanos, por ellos comenzamos a pronunciar las primeras palabras,
porque sin el aire que nos dan no podríamos respirar; también del
sueño de los árboles se alumbra el maíz, porque es cuidado por
sus sombras, que son los ojos de los guardianes.

En sus raíces y en sus ramas se alojan y pasean los distintos
animales que nos resguardan, los animales de la oscuridad y los
de la claridad, los del día y los de la noche, los de la Luna y
los del Sol.

El hermano árbol ceiba es nuestro abuelo y abuela, allí recoge
los espíritus de nuestros antepasados para que no se alejen, por
él tienen memoria y se alimentan cada uno de sus hijos e hijas,
allí nace la vida y se apaga y vuelve a encenderse, allí danza
eternamente el ritmo hueco del tambor para apagar y encender en
color distinto las huellas de la vida, sea blanco al norte, sea
amarillo al sur, sea negro al poniente, sea rojo al oriente, sea
verde al centro, sea azul alrededor y junto a la madera, porque
de agua y de cielo está hecho el árbol sagrado de la vida, pedazo
de tierra que penetra el corazón de la montaña y se enciende
cuando el águila solar desciende en él cada mañana.

(B. B.)

Un árbol que está bien arraigado y profundo, puede desarrollarse
mejor y dar mejor sombras y volver a dar frutos en abundancia
para muchas generaciones, tomando en cuenta la calidad y
fertilidad de la tierra en donde esta sembrado y los cuidados que
se le da.

La historia nos hace crecer, y nos enseña a cuidar nuestro
patrimonio cultural espiritual, nos hace pensar y sentir que es
vital para la vida de un pueblo que sufre y lucha por su futuro
mejor.

Desde que me acuerdo, en mi infancia se practica la ceremonia del
maíz, de los manantiales, para la siembra la invocación del
viento para que no dañe los cultivos, los cerros más altos de la
región en donde vivimos con nuestros padres aunque ha habido
muchas dificultades en su proceso seguimos practicando y
enseñándoles a nuestros hijos y a las generaciones venideras para
una mejor unidad y convivencia en el futuro venidero.

Nuestros ancestros mayas practicaron y cultivaron sus creencias
religiosas para poder subsistir y poder tener y mantener su
fuerza y no ser derrotados por sus enemigos, mantuvieron así una
imagen y su poder, en la ceremonia religiosa, significa invocar a
un ser superior o un Dios que a su manera de ver las cosas si
existen, aunque nunca supieron que existía el cristianismo como
en la actualidad, pero a través de la observación de las cosas
que existen en la naturaleza, el movimiento del espacio en sí,
fueron descubriendo momentos especiales, así como el tiempo de la
siembra para la práctica de la agricultura y el estudio del
espacio mismo.

Esto les hizo pensar múltiples cosas que a mi manera de ver, para
ellos existen Dioses de diferentes categorías y puestos, cada uno
de ellos tienen sus funciones diferentes y se practican
diferentes ceremonias para cada uno, por supuesto que los
sacerdotes juegan un papel muy importante, dentro de la
organización religiosa y la organización social y económica.

Pero la ceremonia más grande, que creo que es la práctica más
grande en la espiritualidad humana en muchas regiones del mundo,
es a la MADRE NATURALEZA, LA MADRE TIERRA, desde luego que estoy
hablando desde antes de Cristo.

(M.C.)

La espiritualidad maya y la de los demás pueblos indoamericanos
no ha desaparecido, porque esta espiritualidad es la forma
particular e histórica en que se ha manifestado el Espíritu en
nuestros pueblos indios, esta espiritualidad es una manera de
vivir y escuchar, de ver y comunicar, de darse cuenta y
apropiarse las experiencias espirituales únicas e irrepetibles
que las comunidades autóctonas han tenido a través de su
historia, experiencias que las han llenado de vida y alegría, de
sacrificio y solidaridad, de esperanza y verdad, de convivencia
pacífica y armoniosa, de justicia y dignidad.

La espiritualidad maya e indoamericana no es sólo la creencia
antigua y la costumbre tradicional, sino sobre todo, la actitud
de agradecimiento permanente a la vida y la comunicación con la
naturaleza, el universo y todos los seres vivos. La
espiritualidad maya e indoamericana no ha olvidado el
agradecimiento principal a la Madre Tierra, porque los seres
humanos somos sus hijos e hijas no somos sus dueños,
no somos nosotros los que tejemos el hilo de la vida sino que es ella la
que la ha tejido, junto al Padre Sol, que con su calor, su luz y
su espacio siembra en ella cada hijo e hija, por eso, somos hijos
e hijas de la tierra y del Sol, provenimos del Corazón de la
tierra y del Corazón del Cielo y corremos la misma suerte que
nuestro padre y madre, por eso los respetamos, los cuidamos y les
agradecemos la vida.

(B.B.)

NUESTRO ANTEPASADO NO LEJANO Y SU RESISTENCIA
Durante más de 500 años la civilización occidental no ha
respetado la tierra, los árboles, la diversidad de plantas,
animales, cultivos, climas y culturas, no ha respetado los
espíritus de nuestros antepasados ni los suyos propios que se
guardan en cada elemento de la naturaleza donde se vive, por eso
no aman la tierra donde viven, ni siquiera la tierra de la que
están hechos, porque no conocen los espíritus que viven en
ellos(as).

Los occidentales desde que pisaron América han saqueado,
asesinado, destruido y vuelto mercancía cuanta riqueza natural y
humana han encontrado a su paso, contaminándola y convirtiéndola
en un desierto lleno de miseria material y soledad espiritual
como en ninguna edad indígena existió.

Su religiosidad ha sido ajena a la espiritualidad de la tierra y
la naturaleza, no la conoce, porque no se ha puesto a escuchar su
propio corazón ni el de sus hermanos y hermanas, sino sólo las
razones del dinero y del poder, sólo escucha sus ansias enfermas
de dominio sobre los cuerpos, mentes y corazones de los más
débiles, de los más pobres, de los sin rostro, sin nombre, sin
palabra y sin derechos.

El occidental no escucha el corazón de la tierra que se muestra
en comunidad, porque vive solo, aislado del dolor y las
necesidades de sus hermanos y hermanas; el occidental no escucha
el Corazón del Cielo que brota en el jardín de toda la humanidad,
llamada ahora diversidad cultural, porque sólo cree en `el dios
de su cultura`, no sabe que al que llama Padre es Padre de todas
las culturas, no sólo de la occidental.

Por eso, nuestros pueblos indios desde hace más de 500 años,
aunque fueron vencidos material y técnicamente, no lo fueron en
lo espiritual, su sabiduría ancestral les permitió reconstruir
sus fiestas religiosas en comunidad, a veces en secreto y otras
abiertamente, pero supieron conservar su propia espiritualidad en
los ritos, imágenes y teología católica y occidental, porque
supieron dialogar en lo interno con la cultura del invasor, se
quedaron con el Espíritu Común a toda la humanidad sin perder su
propio Espíritu, lo mismo que hicieron pero al revés, aquellos
religiosos y religiosas occidentales nobles de corazón, que se
atrevieron a escuchar y a defender a las personas y culturas
indias.

(B.B.)

La historia y nuestro antepasado nos ha enseñado muchas cosas que
nos han heredado la sabiduría de su espiritualidad, y que por
medio de esa organización espiritual que tuvieron y que se sigue
practicando en la actualidad es de mucha importancia para la
sobrevivencia en la actualidad por intereses ajena a nuestra
cultura, de alguna manera nos ha enseñado que se tiene que creer
en algo para poder seguir adelante.

Flota el pasado y el futuro en esta imagen, es un momento de la
gestación de la historia, un momento y un registro permanente.
Acrílico por José Hernández Delgadillo.

A la llegada de los españoles en nuestra región, también tuvo
que ver la religión, para dominar a los indígenas usaron por
supuesto otro tipo de religión, a lo que llamamos religión
occidental, que trajeron los que vinieron a nuestras comunidades
y nuestros pueblos, a partir de entonces, hubo una fusión de
ideas como por ejemplo la celebración de una fiesta de un santo,
y creo que tuvo mucho impacto en la sociedad indígena.

No solamente en la religión nos dominaron, también impusieron
con autoritarismo sus leyes traídas desde el occidente, se
pensaba en aquel tiempo que ellos eran superiores a nosotros, nos
esclavizaron en nuestras propias tierras y dominaron desde
nuestra tradición, nuestra manera de creen a Dios a través de la
naturaleza, hasta nuestro territorio que por historia nos
corresponde, imponiendo así la religión occidental, dejando
sepultado así mucho de nuestras culturas espirituales y nuestras
prácticas religiosas, por ejemplo, nuestra manera de curar, los
ritos para la curación, los ritos a la Madre Tierra al nacer un
niño, la invocación de los buenos espíritus para que crezcan los
niños sanos y salvos, rituales para la siembra, para que el
viento no dañe nuestros cultivos, estas prácticas espirituales
casi todas quedaron sepultadas por la religión occidental.

Sin embargo, hemos venido luchado para que en un tiempo no lejano
podamos rescatar en su totalidad esas prácticas originales.
A pesar de todo esto, hubo diferentes ideas entre los mismos
españoles que acompañados con algunos frailes, sacerdotes y
obispos, que tienendo un poco de conciencia, llegaron a una
conclusión que también somos humanos y merecemos ser reconocidos
como tales.

Los religiosos de buena voluntad defendieron a los indígenas
maltratados y son ellos quienes ganaron nuestra confianza,
rescatando algunas de nuestras tradiciones y culturas, así que
hoy en día estamos orgullosos de muchos de ellos.

(M.C.)

ESPIRITUALIDAD PRESENTE EN LA ACTUALIDAD Y SUS REBELDIAS.
Nuestras prácticas y creencias Espirituales nos han encaminado
hacia una perspectiva sólida, positiva y un futuro de esperanzas,
por supuesto que con una mirada positiva en lo que creemos, lo
que pensamos, lo que hacemos, lo que deshacemos y lo que no
creemos, aunque no estamos exentos a equivocaciones.
El rescate de nuestra cultura, nuestra tradición, nuestra
historia y nuestra organización es de vital importancia para
nosotros, porque creemos que ahí está nuestra fuerza, nuestra
unidad y nuestro poder, el poder de ejercer nuestras tradiciones
religiosas, tradiciones sociales, económicas, etc, manteniéndonos
así como una fuerza que nace en el corazón profundo del pueblo
indígena como una alternativa viendo desde lo espiritual hacia lo
futuro.

La religión actual ha jugado un papel muy importante en nuestra
región, tanto la católica y la protestante, la católica es la que
más se acerca a nuestras tradiciones, se inculturizan aprendiendo
la lengua indígena Tzeltal u otras lenguas en otras regiones,
respetando las tradiciones y en otros casos, complementa y
profundiza el sentido de la espiritualidad indígena, ya
juntamente con el cristianismo de ahora.

Cabe señalar que en la región en donde trabajamos existen en la
actualidad una estructura de la iglesia a partir de sus usos y
costumbres de los pueblos indígenas gracias a los misioneros
jesuitas que trabajan desde hace 40 años.

Ha existido un respeto mutuo, se ha fundamentado desde la
Espiritualidad autóctona combinando así a la Espiritualidad
moderna, en otras palabras la actual práctica de la religión.
Aunque en la actualidad existen otro tipo de prácticas de
espiritualidad, lo que llamamos sectas protestantes que no ayudan
mucho a la unidad de nuestro pueblo, porque están en contra
totalmente de nuestra cultura y de nuestras prácticas,
contribuyen más bien en la desorganización del pueblo,
argumentando que las prácticas ancestrales van en contra de Dios.

(M.C.)

La espiritualidad maya e indoamericana es el corazón de una
civilización india, diferente a la occidental, aunque pueda estar
vestida con ropaje occidental o tenga puentes con la occidental,
pero posee su propia dinámica interna, su propia historia, su
propia memoria, su propia utopía, es una experiencia espiritual
de los que han sufrido la amenaza de su extinción como pueblos,
personas, comunidades, tierra, religión, lengua, costumbres,
gobierno, cultura y autonomía; es una experiencia espiritual de
más de 500 años, cuando 70 millones de seres humanos indígenas
fueron reducidos a 3 millones de habitantes en América después
del primer siglo de conquista occidental, es una experiencia
espiritual de ser convertidos en esclavos y tratados como
extranjeros de sus propias tierras, de sufrir la extrema pobreza
y el engaño de siglos de los gobiernos occidentales; es una
experiencia espiritual de los sintierra, los sinderecho, los
sinvalor, los sinpalabra, los sinfuturo, y pese a esta
experiencia permanente de muerte, ser fuente permanente de vida y
esperanza, y no sólo para ellos, sino para todos los seres
humanos que han escuchado o que quieren escuchar la música
callada, la banda silenciosa con que el corazón de la tierra y el
corazón del cielo hablan sus primeras palabras de este tiempo
maya, de este tiempo indio, de este ciclo de tiempos, de éste
katún de siglos: Justicia, Libertad, Democracia.

(B.B.)

NUESTRA ORGANIZACION RELIGIOSA COMO PUEBLO INDIGENA

Hace aproximadamente 25 años, la misión de Bachajón y el pueblo
indígena, juntamente con la diócesis de San Cristóbal de las
Casas, se empezó el proyecto de diaconado indígena, ha tenido
buena aceptación en las comunidades indígenas. Los Diáconos son
los que se encargan de los sacramentos en las comunidades, por
ejemplo: los bautizos, primeras comuniones, matrimonios, las
visitas de los enfermos, colaborando juntamente con los médicos
tradicionales que también juegan un papel importante en la vida
comunitaria en el pueblo indígena, esto fortalece cada vez más al
pueblo, nos hace pensar que el buen uso de la espiritualidad nos
da una alternativa más justa en lo futuro y no solamente me
refiero a un pueblo al que yo pertenezco, sino me atrevo a pensar
que tengo la certeza que puede jugar un papel muy importante,
como alternativa para mejorar nuestra conciencia en nuestro país
y en América Latina en su conjunto en donde todavía existe esa
visión cultural más amplia y arraigada en lo profundo, por
supuesto, no podemos hacerlo solos, si no que tenemos que hacer
conciencia de que un pueblo o un país desintegrado es un país sin
futuro.

Aquí me referí a lo que puede hacer un pueblo con su
espiritualidad, pueblo indígena, pero habemos muchos pueblos, el
pueblo nahuatl, el pueblo rarámuri, huichol wixárika, zapoteco,
etc y por supuesto el pueblo mestizo que por cierto ocupa la
mayor parte de la población en nuestro país y que puede hacer
muchas cosas con su espiritualidad propia, y con una conciencia
positiva de acuerdo con su manera de ver las cosas y la práctica
de su espiritualidad desde donde nos encontremos sin temor, para
un mejor futuro y próspero de nuestra sociedad en cada uno de
nuestros pueblos.

(M.C.)

MANUEL CRUZ, CHILON, CHIAPAS, 21 de mayo de 1999
BENITO BALAM, LEON, GUANAJUATO, 15 de agosto de 1999

Acrílico de José Hernández Delgadillo

Acrílico de José Hernández Delgadillo



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