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Los Tesoros Culturales del Mundo Hispanohablante
Núm. 83 - Las Huellas de Septiembre
Publicación de septiembre, 2003.
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25 años de las Relaciones Fotográficas México-Cuba

  Artículo por Carla Méndez   (version pdf)

RECUENTO DE HERMANDAD Y SOLIDARIDAD ENTRE FOTÓGRAFOS CUBANOS Y MEXICANOS DESDE 1978

Los lazos amistosos y profesionales que hermanan al gremio de la fotografía de México y Cuba desde 1978 y la épica revolucionaria que identificó hasta los años 70 a los cazaimágenes isleños y su nueva generación de artistas, fueron los temas abordados durante la mesa redonda celebrada en conmemoración por los 25 años de solidaridad entre mexicanos y cubanos. La actividad se efectuó el pasado 5 de agosto en el Centro de la Imagen, en el marco del festival Fotoseptiembre 2003 red de la imagen.

Artistas de la lente como Pedro Meyer, Rodrigo Moya, Francisco Mata y Giorgio Viera -ganador de la 5° Bienal Fotoseptiembre 2003- estuvieron presentes en el evento, donde también se llevó a cabo la presentación de un video y de un CD interactivo, el cual hace un recuento de los últimos años de trabajo realizado en la isla por mexicanos y cubanos. También se realizó un recorrido por la exposición Cuba. Nuevos Caminos que se exhibe en el salón de invitados de este festival gráfico.

La importancia del trabajo de Korda en la isla y la relación de Fidel Castro con la fotografía, junto con la forma de combatir el bloqueo hacia la isla por parte de los caribeños, se retomaron en el presidium, para brindarle a los asistentes un amplio panorama sobre este universo fotográfico que data desde finales de los años setenta.

Marucha y Mayito fueron la cabeza de este gremio cubano que se contactó con nosotros, dijo el fotógrafo Pedro Meyer, primer emisario en la isla, quien también subrayó las proezas realizadas en ambos países ante la falta de material fotográfico, una prueba más para mexicanos y cubanos, quienes luchaban por sacar adelante su trabajo.

"En México, durante el gobierno de Echeverría, los fotógrafos mexicanos tuvimos una crisis por la falta de papel y fueron precisamente los cubanos quienes nos proveyeron a nosotros, gracias a sus contactos en la Europa del Este", señaló Meyer.

También dijo que "la solidaridad que nació entre nosotros fue más allá de la simple fotografía. Fue una amistad laboral de la cual surgió una hermandad a todos los niveles entre ambos gremios".

Por su parte, el artista gráfico Francisco Mata Rosas destacó, durante su intervención, la importancia que tiene el hecho de conocer el proceso fotográfico en Cuba, pues forma parte de la simbología laboral y cotidiana de aquellos estudiantes de fotografía de los años 70 y 80, cuando la imagen del Ché era uno de los íconos de mayor trascendencia.

Asimismo declaró: "la fotografía en Cuba para los mexicanos se ha convertido en un género", pues todo mundo quiere hacer fotografía sobre los acontecimientos sociales en este país. Sin embargo Mata Rosas sugirió tener cuidado, ya que la mayoría de los trabajos fotográficos sobre la vida en Cuba actuales se quedan a un nivel epidérmico: de ilustración.

Aunque también destacó la labor de la fotografía más intimista, la cual brincó de las imágenes epopéyicas surgidas de la revolución cubana, a unas que reflejan la vida cotidiana, sin tomar en cuenta las luchas sociales, la cual es la perspectiva contemporánea de fotógrafos como Cristobal Herrera o Giorgio Viera que se ocupan del individuo.

Giorgio Viera, ganador de la 5° Bienal Fotoseptiembre 2003, inició su participación diciendo: "Cuba es como una gran mujer que nunca te abandona", y señaló que su infancia estuvo impregnada del olor de la Revolución, suceso del que, para bien o para mal orgullosamente vive.

Viera, quien inició su trayectoria profesional en el periódico Granma, habló sobre su trabajo en Cuba y profundizó en la labor de la nueva generación de fotógrafos, conformada por Cristóbal Herrera, Pedro Abascal, Eduardo Hernández y Humberto Mayos, entre otros.

"En los últimos tiempos, un grupo de fotógrafos isleños se ha dedicado a documentar la realidad de la isla desde un punto de vista quizá más estético, pero muy válido y también reconocido, pues esta Cuba no existe dentro del acontecer diario del país. Son imágenes que viajan del testimonio gráfico a la poesía y la ironía visual, donde el esteticismo y la ficción desplazan a lo narrativo y a lo conmemorativo".

Finalmente Rodrigo Moya, fotógrafo retirado desde hace 30 años, dijo que las generaciones no se parten con un cuchillo, ni los gremios emanan de la nada, sino que hay toda una historia que se metamorfosea en el tiempo.

Además confesó conocer poco acerca de la fotografía cubana contemporánea, detalle que no le impidió reconocer la importante función que desempeña esta generación "Aquí las masas dejaron de ser protagonistas junto con sus líderes. Ahora los fotógrafos se preocupan más por la intimidad cotidiana de los pobladores de esta isla, sus apartamentos, sus deportistas forman parte de este nuevo universo", concluyó.

Francisco Mata Rosas y Pedro Meyer participaron en la mesa redonda México-Cuba: 25 años de fotografía.
Foto: Francisco Segura

Francisco Mata Rosas y Pedro Meyer participaron en la mesa redonda México-Cuba: 25 años de fotografía. Foto: Francisco Segura



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