Cdnflag La Redvista Electrónica de Cultura Latinoamericana en Canadá
Los Tesoros Culturales del Mundo Hispanohablante
Núm. 36 - Escritores de la Columbia Británica
Publicación de octubre, 2000.
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Decision

  Poesía por Lisa K. Ross (poesía)   (version pdf)

DECISION

Lisa K. Ross

desde las entrañas
más tristes de tu olvido
temblé ya sin saber temblar
entumecida
rescatando el no ser
o el ser, apenas
la prostitución de mis ojos
se hinchaba histérica
esta negación cotidiana
mientras la cáscara
de otra borrachera
tintineaba sobre el suelo
y las noches libres de escándalo
se me volvieron casi escandalosas
niebla nocturna interrumpida
gritos de agua desde el otro lado
de un ala de mariposa
quisiste salvarte, hundiéndonos
a mí en la vergüenza ajena, y a ti
en las máscaras de niebla
pero mis ojos
ya bien pegados a otro futuro
te guardaron dentro, muy dentro, cuando
me fui de tu lado con la gente
que me decía "Vaya, pues"
como si a la muerte
pudieran decir lo mismo

EN ESTA TARDE DE LLUVIA

Uno

Desde la boca de un ave de hierro surgí
esta vez.
Y estoy para quedarme
entre alegrías de beso y de amaranto,
y dolores de madrugada azul.
Este es un país, distinto al mío,
donde el silencio es un mortal enemigo,
un perro de pesadilla que me muestra sus colmillos
en cada ventana.
Me reta a un duelo a muerte.
Y mis venas,
abiertas al fuego vivificante de tus brazos
guardan celosas sus rosas blancas sin espinas
a causa de esta ausencia tuya que muerde
el núcleo de cada célula de mi cuerpo.
¡Me chupa la médula de los huesos!
Te espero aquí, bañada de melancolía ingrata,
como esta tarde lluviosa que se acaba
sin haber visto el Sol,
sin saber ni por qué.
Espero porque te amo.
En mis manos tengo un rayito de estrella negra
(se acerca el Día de Muertos)
que como tú no estás se confunde
con mi aura incompleta.
Tengo frío.
Pero tú, en tu montaña rocosa y verdecita
sé que tienes más.
Caerá la nieve muy pronto, una que yo quisiera
y no puedo ver.
¡Tengo frío por ti!

Dos

Si lees esto ya no seas
coyote melancólico.
Te necesito volcánico
para abrir mis ojos, por fin, al arcoiris.
Para alejarlos de tanto metal
oxidado por lluvias, sin relámpagos.
Te necesito así porque fue escrito, mandato divino
desde antes de que naciéramos,
porque quiero y extraño tu volcán prohibido
por leyes de desdicha en nuestra era de la evolución humana...
Porque te amo.
Porque lo necesito y nada más
y
(por si no basta)
lo necesito.

TRES:
te amo.

MAS IMPORTANTE QUE POR QUE

Dizque nos enseñaban
por qué sopla el viento.
es una clase de gegrafía
(nubes aire y el
efecto de INVERnadero
aburre pero
sigo asistiendo
aunque nunca entiendo
qué (está) sucediendo
está nublado afuera
parece que va a llover
(quieren que analicemos frío mojado triste mojado
la lluvia que cae
para refrescar las tumbas de los abuelos)
vamos, díganme
quién de ustedes no sabe

comPUTARizados en estas LUCES FOSFORECENTES
y acero (salones)
EDUCADOS
para caber en las ranuras de esta ciudad fría y gris
construida cuando violaron a Kanata.

Bienaventurados somos
los que seguimos adelante
a pesar de seguir
asistiendo a clase
NOSOTROS
los que amamos al viento.

LA CIUDAD EN MI

Despierto de madrugada y la ciudad es mía,
despliega su ancha falda de lentejuelas
sobre mi regazo.
¡Cuánta piel tan curtida se asoma
por las roturas!
A su blancura franca
le ha faltado mucho mar.
Y caminamos torpes entre las roturas.
Nos juntamos hoy donde estaba Mexico Tenuchtitla,
en una moderna Torre de Babel.
En cada lugar sagrado la ciudad se estremece
entre vidrios rotos y azulejos
de otros tiempos, en la búsqueda de hoy como protesta
contra el fijar de décadas
por judíos burgueses y pelones promotores
de una boga de habla pausada
que cambia de moda cada sexenio;
vendedores ambulantes reubicados a cada paso
chantajeados peso por peso y peso encima de peso y sobrepeso
y asaltados en los lugares
de antiguos sacrificios.
¡Cuánta piel superviviente!
Nos la han fotografiado de rosa,
¡mienten!
Sonríe orgullosamente morena en Tlatelolco,
presume sus anillos verdes en Chapultepec,
llora sus dedos raspados
en Los Reyes, lucha por curar
la fractura de su brazo Ixtapalapa,
de su mano prieta Tláhuac,
de su cuello grueso Nezahualcóyotl.
Por los que aún saben escuchar.
Servilletas descoloridas en las puertas,
maíz amarillo importado de Africa,
maquinaria ensordecedora,
y los colores patrios en cada mano obrera.
Un anciano comenta para sí:
"Vaya un mundo. En mis días nos oprimían con balas."
Y debo susurrar como los árboles para ser escuchada.
Arman soluciones con crayolas
por donde los Niños Héroes defendieron la Independencia.
Fabrican soluciones con tés de millones,
ascensores con alta presión arterial,
con ojos electrónicos y de vidrio.
En los lugares solucionados y en los que ignoran
el pueblo fabrica justicia
y la ciudad se yergue ensimismada.
Hace tiempo que padece insomnio.
No quiere desvelarse a solas, y me sacude
entre Luna y sueño, y yo
de ojos melancólicos y lentejuelas
empiezo a parecerme a ella.



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