Cdnflag La Redvista Electrónica de Cultura Latinoamericana en Canadá
Los Tesoros Culturales del Mundo Hispanohablante
Núm. 34 - Jóvenes creadores de la Universidad de México
Publicación de agosto, 1999.
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Primera y segunda parte del cuento "727"

  Cuento por   (version pdf)

Juan José Martínez Sánchez
I
La pantalla digital que marcaba 10:59 cambió
súbitamente a un 11:00. Un sonido agudo y repetitivo penetró
con violencia la exquisita abstracción de un sueño.
El cuarto permanecía casi en total
obscuridad salvo por las minúsculas lucesillas de los diferentes artefactos
incrustados en cada rincón de la habitación. Su mano alcanzó
el despertador con la torpeza del recién despierto. Apagó aquel
aparato que no dejaba de recordarle la miserable tarea de despertar; dejar
inconcluso un sueño agradable era algo que le molestaba especialmente.
Intentó abrir los ojos, los párpados
pesaban demasiado y difícilmente podía mantenerlos arriba, en
cuanto alcanzaban el final del recorrido sobre cada ojo, caían rápidamente
y lo dejaban con la última escena de aquel sueño apacible que
comenzaba a desvanecerse en su memoria. Aun sabiendo que era inútil,
intentó hilar y continuar la secuencia del sueño. Esto tenía
cierto sentido: la infructuosa tarea de intentar recuperar ese estado de abstracción,
ese naufragio de la conciencia, era tan insoportable que lo único que
quedaba por hacer era despertar.
Bajando por las estrechas escaleras que conducían
a la puerta, levantó la muñeca izquierda y miró el reloj
de pulsera. 11:59. Los dígitos le provocaron cierta sensación
de confusión, su frágil memoria no le hizo saber que justo una
hora antes había regresado del otro lado. Sacudió esa sensación
de desconcierto con un breve cerrar de ojos; apretando fuertemente los párpados
entre sí y volviéndolos a abrir casi instantáneamente.
Se encontró a sí mismo sentado, esperando. Desde el momento
en que bajaba las escaleras hasta aquel sillón parecía haber
transcurrido sólo un instante, a pesar de que treinta y siete minutos
lo separaban de los ruidosos peldaños de madera. Junto a él
5 personas más en la misma tediosa situación de esperar. Un
pequeño portafolio plástico negro contenía un CV así
como algunos papeles que llevaban impreso su trabajo.
Había seleccionado escrupulosamente
estos papeles de entre varios apilados de hojas. Su vista recorría
lentamente una línea imaginaria sobre la alfombra de color híbrido
azul-gris que cubría el piso. La línea invisible comenzaba en
sus zapatos y se apartaba de ellos para sólo dejar un mar de acogedoras
fibras en su campo visual. Recorría este agradable océano sintético
mientras escuchaba notas apagadas pero igualmente cálidas de una vieja
melodía. Se preguntó si tal grabación tendría
cincuenta, no, ¿sesenta? No... setenta años por lo menos.- pensó.
17:50. Siente el pulso acelerado, espera en
un café de piramidales sombrillas de madera. Contempla la vegetación
con el sol brillante de la tarde. Cierra los ojos. Escucha el paso de un avión
mientras lo imagina en la obscuridad detrás de sus párpados.
El cielo es de un azul intenso y sólo algunas nubes rodean al avión
imaginario. El avión es completamente plateado, color aluminio. Baja
la mirada y también está en un café, pero en otro lugar.
Un gran ventanal deja ver la calle. Una enorme pared de color rosa anaranjado
es predominante en el campo de visión. Frente a él, una taza
de café que desprende el vapor que calienta su mirada y empaña
sus anteojos. Al abrir de nuevo los ojos encuentra un pequeño trozo
de papel sobre su mesa. El papel dice: `17:59, Long Beach, California.`
Voltea en todas direcciones tratando de adivinar
quién dejaría tal mensaje. Lo guarda en su bolsillo, deja algunas
monedas sobre la mesa y se levanta.
 
II
Avión: Aeroplano, síntoma de
vuelo. Cosa o lugar con alas. En algunas culturas, ángel que trae buen
augurio. Hogar de algunas hormigas elefante. Dolor de estómago. Férmula
vaciosa de algunos liancópodos del sur.
En el bar, había una densa nube de
humo de cigarrillo. La gente bebía tranquilamente, en su mayoría,
algunos ya recargaban sus codos y cabezas sobre la barra, dejando evidente
la embriaguez. Él tomaba un scotch mientras observaba todo el
lugar, de vez en cuando paseaba entre la gente hasta llegar a la terraza,
en donde tomaba un poco de aire fresco de la noche para regresar después
a la neblina de nicotina y alquitrán, sentarse en la barra y encender
un cigarrillo. Sintió una palmada en el hombro, volteó tranquilamente,
era Leodolus, un compañero de algún trabajo anterior. Leodolus
se sentó en el banco contiguo y pidió un scotch al barman.
- ¿Qué has hecho de ti? ¿En donde trabajas
ahora? - preguntó Leodolus mientras su mirada se perdía en el
vaso que subía lentamente hacia su boca.
- No estoy trabajando en éste momento,
justo hoy solicité uno en las oficinas centrales de comunicación...
aún no se porque elegí ese lugar... - respondió con cierto
fastidio.
- Seguro encontraras algo, últimamente
hay mucha demanda de literescribanos... recopilar información, ya sabes...
mañana salgo a California, por el trabajo, no sé cuanto tiempo
estaré allá, en fin... me dio gusto verte -. Leodolus se levantó
del banco y se perdió entre la gente California... era extraño
cómo se relacionaban las cosas. Las coincidencias siempre le dejaban
cierta duda, cierta sospecha de que tales no eran siempre producto del azar.


Agosto de 2000

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