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Los Tesoros Culturales del Mundo Hispanohablante
Núm. 33 - La Historia de Adu y La Guajolota Oralia
Publicación de julio, 1999.
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Introducción a la novela La Historia de Adu

  Artículo por Eulalia Jara   (version pdf)

LA HISTORIA DE ADU

Prólogo

Por Eulalia Jara (Creta - España)

Hace ya más de diez años que la magia de la civilización minóica me dejó poseída de una especie de encantamiento. A lo largo de este tiempo he conocido Creta y Santorini, y he devorado con gula todos los libros sobre el tema que caían en mis manos. He llegado a familiarizarme con los planos de Knossos y de Akrotiri, he aprendido las danzas cretenses y tengo algunos buenos amigos en las islas, pero aun así no se ha deshecho el hechizo.

Adu, un anciano cretense que tuvo que emigrar a Menorca huyendo del fin de una época, recrea los momentos cruciales de su vida en Creta y Stonguilé. Su visión de la civilización y del ser humano podrían ser el paradigma del mundo minóico. Es un emigrante y como tal, vive del recuerdo. Sueña con volver y ya que no puede hacerlo físicamente, decide recoger en un manuscrito sus vivencias juveniles, pulidas por los años y la lejanía. Su punto de vista enfervorizado le hace contar las cosas, probablemente, como él hubiera querido que fueran y no como fueron en realidad. No ve mal ni fealdad, y su lenguaje culto no es propio de un adolescente.

Unicamente la añoranza justifica este libro, añoranza de un tiempo y un espacio en el que los "eleusios" vivían en paz a orillas del mar Mediterráneo. Esto no es un tratado de historia aunque haya requerido más documentación que si lo fuera. Si hay alguna Atlántida es ésta, la de Adu. Me niego rotundamente a secundar a Platón; la realidad minóica superó en mucho su fantasía. Quien vuelva los ojos de su imaginación hacia el brillo de la utopía platónica, esperando encontrar en ella un modelo o una meta, no sabe que lo realmente acontecido fue tan fantástico que merecería haber sido soñado. El incipiente lector que busque en estas páginas un relato sobre atlantes, hará mejor en abandonar el libro antes de que éste lo aba ndone a él. Aquí sólo se habla de seres humanos o mejor "eleusios".

Como en todas las grandes pasiones, en mi delirio minóico el deseo poco a poco se ha transformado en ternura y admiración. Aturdido el intelecto con las palabras de los libros y saciada la curiosidad con los caminos recorridos y los mares atravesados, el ansia se ha mitigado. La geografía y la historia han sido un bálsamo benéfico. Pero si antes era notable mi sed por lo que no conocía, ahora es grande mi veneración por lo que conozco y mayor aun mi melancolía por lo que nunca conoceré. Mucho yace todavía bajo la lava de Akrotiri; espero que alguna vez una mano delicada lo desentierre, pero hasta entonces dejaré que Adu nos introduzca en los secretos de su historia.

Hago mías sus palabras, al fin y al cabo él hizo suyas las mías:

"No pretendo ser ecuánime ni imparcial en mi relato sobre Creta. Un enamorado no puede ser imparcial y yo amo profundamente a mi hermosa y alegre matria. Nunca se borrarán de mis ojos las imágenes de mi isla y de sus moradores, nunca mi corazón dejará de emocionarse al oír que alguien pronuncia su nombre. Que ya no exista como yo la recuerdo, que sus costumbres, su religión y su arte se hayan descompuesto como un cadáver al que abandona el alma, es sólo un espejismo, juro por Za que no hay nada más real y verdadero que mi amada, viva para siempre en algún lugar del tiempo al que sólo por la Libertad se puede llegar. "

Licencias lingüísticas en "La Historia de Adu"

Dado que el lenguaje Lineal A no ha sido descifrado todavía, cualquier simulación de su estilo por analogías con las lenguas de los países circundantes, sería una vana pretensión por mi parte. Tampoco serían muy adecuadas las formas de expresión orientales, pues realmente Creta fue la cuna de una forma distinta de concebir el mundo, que yo catalogaría de mediterránea y premonitoriamente moderna. Según opinan los expertos, las numerosas catástrofes naturales que han asolado Creta y Santorini a lo largo de la Historia, han destruido el material perecedero que recogía su Literatura. Es imposible que un pueblo tan sensible y expresivo no tuviera manifestaciones escritas de su cultura que no fueran las primitivas tablillas de barro. No es demasiado arriesgado suponer que sus matices lingüísticos y su vocabulario eran comparables a los nuestros en lo que respecta a humanidades.

Por todo lo anterior me he permitido adoptar un lenguaje coloquial moderno, incluyendo palabras de argot o de adquisiciones culturales posteriores al momento histórico del relato. Asumo la posible manipulación que ello implica y reivindico la primacía del fondo sobre la forma en mi acercamiento a aquel mundo.

Dedicatoria No pretendo ser ecuánime ni imparcial en mi relato sobre Creta. Un enamorado no puede ser imparcial y yo amo profundamente a mi hermosa y alegre matria. Nunca se borrarán de mis ojos las imágenes de mi isla y de sus moradores, nunca mi corazón dejará de emocionarse al oír que alguien pronuncia su nombre.

Que ya no exista como yo la recuerdo, que sus costumbres, su religión y su arte se hayan descompuesto como un cadáver al que abandona el alma, es sólo un espejismo, juro por Za que no hay nada más real y verdadero que mi amada, viva para siempre en algún lugar del tiempo al que sólo por la Libertad se puede llegar.

Tantas veces como las estrellas de la noche brillan en el cielo de Primavera, me he preguntado por qué. ¿Por qué una joya de la civilización humana sucumbe en meses, casi en días, ante caprichosos desastres naturales, mientras que pueblos bárbaros y mezquinos ven como sus descendientes se multiplican y sus árboles dan numerosos frutos? ¿Cómo puede la vida permitir tal injusticia?, ¿por qué desaparecen los mejores en un abrir y cerrar de ojos?, ¿adónde van su nobleza y su sensibilidad?, ¿dónde se escucharán sus hermosos cantos?, ¿qué ojos verán ya sus vertiginosas danzas?

No hay respuesta, y si la hay, no la he encontrado. No creo en designios del destino, ni en la evolución de la Historia como justificación. No creo, como dicen algunos que era un sacrificio necesario para calmar al Toro que habita dentro del volcán. La Gran Sacerdotisa decía:

"Cretenses, no escuchéis a los falsos profetas que os hablan de lo divino como de algo lejano que tenéis que alcanzar con sacrificios; no hagáis caso de aquellos que se refieren a la libertad como a algo que sólo se alcanza con difíciles pruebas, acumulación de riquezas o de conocimientos; lo divino está en el fondo mismo de nuestra humanidad, la más cercana, la más asequible, la más cotidíana; lo divino está en esta respiración y en esta tierra que pisan nuestros pies. Nuestra diosa Eleit hya no quiere que pongáis vuestros ojos más lejos que vuestro corazón. La verdadera libertad no hay que ir a buscarla a otras tierras, ni esperar a que nos la traigan los años. Se posa en nuestras cabezas de forma repentina, porque es un pájaro que nos pertenece y nos reconoce. Irrumpe, saltando sobre nosotros y hace que nuestras copas rebosen. Irrumpe penetrándolo todo y manifiesta la Unida d en el enjambre.

¡La diosa danza y soy yo quien danzo, el Pájaro de la Libertad desciende sobre su cabeza y es mi frente la que lo siente!

Así hablaba la Gran Sacerdotisa y ése es el espíritu de mi matria, la muy amada Creta a quien dedico este canto.



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