Cdnflag La Redvista Electrónica de Cultura Latinoamericana en Canadá
Los Tesoros Culturales del Mundo Hispanohablante
Núm. 33 - La Historia de Adu y La Guajolota Oralia
Publicación de julio, 1999.
Página previa Página siguiente

"Las Siete Hermanas" de Canadá

  Poesía por Rubén del Muro   (version pdf)

Rubén del Muro

ANNK SEE
Ganchos de Dos Puntas


Estos días,
he tenido sueños de hombres
que cargan grandes bloques de hielo
con sus viejas manos de gancho.

Caminan sobre un lago congelado,
cortan el hielo con sus manos de sierra
jalándolo con sus ganchos
para luego retirarlo.

Ellos, con un lento balanceo
como pingüinos se dirigen hacia la playa,
asombrados por el hielo
que yace debajo de sus pies
debajo del hielo a sus espaldas.

Cuando alcanzan los pinos
que marcan el límite de la playa,
me despierto.

Este sueño es silencioso e incoloro,
como el girar del siglo
en una película muda,
a través del brillo los cargadores de hielo
se menean en el papel de Charlie Chaplin,
desconocidos túneles limpios de los rayos de luz.

Pero cuando abro mis ojos,
todo lo que veo es color en olas,
como si el color mismo
hubiera confiado en mis párpados.
Y todo lo que logro escuchar
es el hielo derritiéndose.

Un lento goteo, un inquietante crujido,
un rasguño de témpanos;
el paso veloz del cargador que corre por la playa
antes que los témpanos se desprendan,
varado en el derretir silencioso e incoloro
de una isla que yace a sus pies.

SHAMINA SENARATNE
(Intentando la Gracia / Flores Voluntarias)

Si te interesa, después podemos hablar de lo que significa
Estar consciente, en un sentido budista. Sabes,
En Canadá he escuchado gente decirse unos a lo otros
"cuídate". Creo que es algo maravilloso. ¿Qué es lo que
puede significar "cuídate"?
El "cuídate" significa estar consciente. Cuando uno está consciente
de sus sentimientos, sus pensamientos, sus acciones hacia los demás,
tus palabras, tus intenciones, esta consciente de sus camino hacia
el estado iluminado.

(Fragmento)

Cuando mamá corta un mango,
da las rebanadas
y se queda con el hueso.
Ella dice le gusta más el hueso.
Ella recuerda cuando se sentaba al lado de mi padre
a la hora de la comida.

Cuando mi padre cortaba un mango,
repartía las rebanadas
y guardaba el hueso
para mi madre.

A ella le gusta más el hueso.


ANTONIA BANYARD
(Cuatro Hermanas Hambrientas)

Por todas nuestras diferencias,
tenemos la misma boca rosa,
abierta y deseando más.

Todos hemos comido alguna cosa peligrosa,
alguna cosa arrepentida.

Josephine es la más sensible
debería haber sido la mayor.
Ella aplastada sobre las ácidas hormigas
gotas de limón
las antenas cosquilleaban su lengua.

En osadía, Adrien tragaba
un centípedo que llamábamos el SHONGOLOLO
y le pico pico pico
como si le hubiera golpeado su garganta.

Jocelyn bebía quita esmalte
por su chocolatoso sabor
y en una emergencia
han descubierto su estómago
lleno de colillas de cigarros

Yo, tengo mi gusto
por las cosas dejadas en el suelo:
chicles en las banquetas, caca de pollo,
hojas, vid y piedras frías.

Pero no recuerdo el sabor ácido
o el polvo del piso en mis dientes,
solamente mi boca,
abierta con anticipación,
mis dedos
en mi lengua.


Mi Vida como un Pez
(Fragmento)

En esas fugaces tardes, yo era el pececillo de mi madre.
Yo imaginaba que deslizaba nuestra casa-
las goteras del techo, las sucias ventanas, mis hermanas
tragadas por sus fuertes disputas y celos- en una bolsa
de fieltro y que jalaba una cuerda. Incluso la ciudad ha sido resoplada
por una sábana del crepúsculo.

BILLIE LIVINGSTON

Él camina a un ladrillo contra la pared con dos pasos edificados por un lado.
Él lo arrastra (jala).
Está bien, ahora sólo necesito que corras arriba y abajo por cerca de
sesenta segundos y entonces voy a tomar tu pulso. Tu puedes querer quitarte
tu pantimedia. Y si no te importa quitarte tu brasier. hijo de la chingada.
¿Tiene que hacerte ver como una idiota en el proceso? Suspiras, lo ves.
Él mira hacia atrás. La cara es de piedra con un mueca falsa en la
comisura de su boca. Tú conoces la sonrisa de un "lo tomas o lo dejas"
cuando ves una.

Comenzando en la cintura, enrollas tu pantimedia hacia abajo tratando de no
verte como un alce cuando sacas tus dedos y los tiras junto con tu camisa.
Alcanzas tu espalda y desabrochas tu brasier, déjalo resbalar al frente de
tus brazos, siente tus pechos cayendo. Henighan emite un sonido, un tipo de
gemido y tus hombros se enconchan hacia el frente como perros protectores;
no hay nada que puedas hacerles para que regresen. Vuelves tus pasos, pones
tus manos en tus pechos, tratando de agarrarlos, parando las cosas de caerse
y temblar.



Share

Página previa Página siguiente

Otras publicaciones dentro de este número.

Loading...