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Los Tesoros Culturales del Mundo Hispanohablante
Núm. 31 - Nueva poesía de Cuba y Argentina
Publicación de mayo, 1999.
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Orgía del miedo

  Poesía por Cuba: Ismael Sambra   (version pdf)


ORGIA DEL MIEDO
Cuba: Ismael Sambra.

Del libro Los Angulos del Silencio aún inédito...



Todos tenemos miedo
bajo esta lluvia que ha comenzado a caer.
Se nos hizo un nudo en la garganta
la flor que un día inventamos como niños
y no deja pasar la primavera.

Alguien está tocando a la puerta de mi casa.
Viene a provocarme los auxilios rezagados
a citarme para el gran festín de los pensantes.
Y yo no abro.
Me quedo suspirando todavía enmudecido
todavía con los huesos dislocados
con los huesos que se han negado a sostener
mi voluntad.

Alguien me llama también desde adentro
y me atormenta con el derrumbe
de las cosas
que soñé.

Alguien me persigue por la casa
a la hora del baño, a la hora de las comidas,
a la hora de los hijos, a la hora
de dormir con mi mujer
que también me persigue con su miedo.


AMOR EN LA CIUDAD.


A la ciudad le quedan mal ciertas plegarias.
Tú y yo bajo los ojos hambrientos,
desperdiciados como esos árboles
sólo para parques y avenidas
pero testigos del Sol y de los años.
Somos sonámbulos esparcidos en el aire de sus calles.
Somos el aire tremebundo y líquido
orquestando la música de algún adiós. Música
hecha de carne de aquellos que fueron
asaltados en su gloria
de aquellos negados a caminar por la misma línea,
de aquellos compulsados a las protestas,
heridos en su mansedumbre.

A la ciudad le quedan mal ciertas plegarias.
Vamos los dos abotonados a su esplendente fiereza,
fundidos en el mismo caldo
de una noche orgásmica,
curiosos y arrepentidos cada vez
de ver en los rincones tanto silencio amotinado.
No me culpes de las horas perdidas.
Los gemidos, sólo gemidos, se suman a mi espalda
y tú me ves llorar un rosario de palabras
turbulentas y sublimes. Como
me ves hundido y sangrando...
Y me besas y me besas y me besas.
Estamos navegando un viento de papel.
Sí, todavía hay espacio para amarnos.

julio de l991


MORIR DE HISTORIA


Nadie podrá decir
"Allí quedó la historia"
sin contarse en sus minutos y sacar sus leyes.
La material historia puede ser
un cable tirado
de edificio en llamas a edificio vecino
cuando no se oculta el cono de luz.
Nadie podrá escapar a sus reclamos
ni en manglar cubierto por salvajes palomas.
Nadie podrá esconderse detrás del cetro desmedido,
nadie bajo la frente arrugada
con su índice-flagelo bajo una equívoca figura,
ni en su contrito ademán
ni en su ardid
de piedra pulida entre piedras pulidas,
de piedra pulverizada en una playa.

Y el hombre sencillo,
roto, indefenso
como pan entero y mojado en el pico del pollo,
el hombre fantástico hasta en sus últimos días,
grave en lo que algunos
han dado en llamar
la fiebre de las medallas,
pasar también por el túnel
con el escarnio de lo que fuera su triste bemol.

Mejor que se me acuse de contumaz
de trágico, de enfermizo mercader,
de haber distorsionado finalmente la línea
del más auténtico esquemismo...

Los que cruzan los brazos mueren de historia.
La material historia también puede ser
la última palabra del último párrafo,
el último gesto o señal
para indicar la destrucción del mundo.



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