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Los Tesoros Culturales del Mundo Hispanohablante
Núm. 31 - Nueva poesía de Cuba y Argentina
Publicación de mayo, 1999.
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La mariposa y el ombú

  Poesía por Ernesto Diego Buezas de la Torre   (version pdf)

(del libro Diálogos legendarios)

En un bosque de los tantos,
debajo de ingente azul,
con su tronco embelesado,
se anquilosaba un ombú.

Un ombú que perpetuaba,
indefinida, su espera,
con un ancla de raíces
lanzada sobre la tierra.

Un ombú que prolongaba
sus enramados caminos,
para que el ave asentase
la vivienda de sus nidos.

Un ombú cuya nostalgia
se remontaba a la ausente
condición, liviana y libre,
de ser pequeña simiente.

Pues sabiendo que, del suelo,
era enclavado cautivo,
nunca mostraba, aunque enorme,
contento por verse vivo.

Nunca mostraba contento,
si bosque ni monte vario
conocía por sufrir
condena de sedentario.

Mas pasó una mariposa
ingenua, por ser menor
su vivencia entre los bosques,
e inquieta se le acercó.

Y sin saber de la pena
que al árbol amedrentaba,
irreverente y curiosa
le preguntó con sus alas:

"¿Me dirás, ombú, por qué
la natura es tan injusta,
que me hizo frágil a mí
y a ti una planta robusta?

¿Me dirás, ombú, por Dios,
pues juro que no lo entiendo,
por qué fugaz me hizo a mí,
mientras a ti sempiterno?

¿Por qué, pródiga, te dio
natura a ti tantas ramas
con hojas, mientras a mí
tan sólo débiles alas?

¡Qué injusta que fue natura
conmigo, puesto que tú
cuentas con tantas ventajas
por ser un árbol, ombú!

¡Qué bellaca fue natura,
qué inicua, mala e injusta,
que me hizo frágil a mí
y a ti una planta robusta!"

Mas el ombú plañidero,
con su savia de tristeza,
le respondió con sollozos
de brisa entre la maleza:

"Yo prolongo mi enramada
cual un frondoso camino,
para que puedan posarse
los pájaros con sus nidos.

Testigo soy de las crías
que raudas al cielo huyen,
mientras a mí, una parcela
diminuta me recluye.

Y siendo enorme, no muestro
contento por verme vivo:
Obsérvame, de este suelo,
soy enclavado cautivo.

Obsérvame, que yo nunca,
ni bosque ni monte vario
conoceré, si condena
sufro de ser sedentario.

Ve tú, mariposa blanca,
que tienes vida de un día,
a conocer lo que yo
no pude en mi larga vida.

No te quejes, pues natura
me dio a mí en eternidad,
lo que a ti, con ambas alas,
te dio en posibilidad.

Que si me dio a mí, natura,
dureza sobre este suelo,
a ti la fragilidad
te dio, mas en amplio cielo.

¡Ve tú, dulce mariposa,
que tienes vida de un día,
a ver lo que yo, en un siglo,
no pude ver todavía!"

Reseña biográfica del autor: Ernesto Diego Buezas de la Torre nació
en Buenos Aires, Argentina, el 31 de octubre de 1970. Cursó la licenciatura
en Ciencia Política en la U.B.A, y actualmente se desempeña como profesor
de dicha institución y docente de portugués. Publicó Coro de Alimañas
(Editorial Corregidor, 1998), Eclipses (Edición del autor, 1999), Antimotivos
(Editorial JazzBird, 2000, en formato digital), Diálogos Legendarios (Faro
Editorial, 2000) y una plaqueta titulada Sonetos Díscolos (Editorial
Nueva Generación, 1999). Obtuvo diversas distinciones en certámenes poéticos
y asistió a varios talleres de poesía. Frecuenta al presente una serie de
ciclos literarios. Participó en la antología de la Casa de la Poesía
(Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad) y su obra fue difundida
a través de medios radiales y televisivos, como así también en las revistas
literarias Papirolas, La Guacha, Imágenes e Ideas, Nueva
Avenida
, Zona Común, La Voz del Bajo, Vientos de Tinta
y Alas del Alma.

Página poética del autor en: www.poemarios.com.ar



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