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Los Tesoros Culturales del Mundo Hispanohablante
Núm. 7 - I Congreso de la Lengua Española y David Alfaro Siqueiros
Publicación de mayo, 1997.
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EL Ier CONGRESO INTERNACIONAL DE LA LENGUA ESPAÑOLA

  Artículo por José Tlatelpas   (version pdf)

Disparatado y rudo, rebelde, naco, gitano y arrogante, poeta, jaranero, charro, heroico y villano, como la naturaleza misma del hispanohablante.

A nuestro juicio, el congreso, pese a sus graves limitantes, fue un acierto. De hecho, tal vez fue un gran paso, pues ha nacido el bebé de las innumerables avenidas, las Olimpíadas de la Lengua podrán comenzar ahora. Fue un congreso en pañales, pero fue un primer paso, quizá el inicio de una nueva era en la discusión conjunta de nuestro universo lingüístico. Desafortunadamente fue muy insuficiente. Y una de las razones fue quizá que le faltó mayor dirección y brújula y que fue organizado por dos burocracias necesarias: La Secretaría de Educación Pública de México y El Instituto Cervantes de España. Y su respaldo posible, que quizá nunca los respaldó, sería igualmente necesario y burocrático: La Real Academia de la Lengua Española, conservadora hasta las cachas y la Academia Mexicana de la Lengua, que a veces se dedica más a prestigiar artículos de moda y de cocina, y a languidecer entre paredes, o a codearse entre las cortes, que a procurar el esplendor de nuestro idioma. Pobre de nuestra lengua castellana. Y Televisa, y el colonialismo cultural, acaso como un dragón mitológico, moviéndose a sus anchas.

La pregunta es: ¿Y ahora qué? ¿Cuál es la dirección? ¿Hacia dónde va la lengua castellana? ¿La tragará el dragón? ¿Se mantendrá como un cometa en los espacios?

Este congreso, planeado en 1992 cuando el actual presidente mexicano, Ernesto Zedillo, era secretario de Educación Pública y España era gobernada por el socialismo a la González, se cristalizó al fin en estos días, del 7 al 11 de abril, como el "I Congreso Internacional de la Lengua Española", cachorro de 400 millones de cabezas, desde la nave del templo de San Agustín, en Zacatecas, México.

El congreso fue inaugurado por el rey Juan Carlos I, la reina Sofía y el presidente mexicano. En el encuentro hubo confusión y aciertos, escasez de propuestas o soluciones para el progreso, evolución y afianzamiento de la lengua; manga ancha al conservadurismo, representado por el diario español ABC y Televisa y propuestas audaces de los participantes.

En lo general, el Congreso también despertó admiración, aportó ideas y, por otra parte, generó cierta desconfianza en México y en el mundo, quizá porque fue convocado por un gobierno no precisamente famoso, en este momento, como defensor de la pluralidad, y por un Instituto Cervantes de poco lucimiento, casi invisible y porque, en los hechos, estuvo bajo la sombra de Televisa que sí hizo su agosto.

Napoleón Glockner de Radio UNAM dijo que era "misteriosa" la presencia de Televisa en el congreso. "No sé si haya sido genuino interés cultural por la lengua española o quizá afianzar ligas políticas y de convenios con las cadenas españolas, es lo que han mencionado varios países participantes." Y Glockner no fue el único en denunciarlo, ya que Ramón Gubern, de la Universidad Autónoma de Barcelona, en su ponencia Pluralismo y Comunidad de Nuestras Cinematografías, señaló que "La televisión pública española ha sido distorsionada por la entrada de una compañía de intereses privados y además extranjera, ajena a los principios fundamentales de la televisión pública, Televisa, cuyo único motor es el beneficio del lucro en el mercado. Es una traición al espíritu de la televisión pública española".

Jacobo Zabludovski, uno de los jerarcas de Televisa y posiblemente el periodista más acusado de deformar y ocultar la verdad por muchos ciudadanos mexicanos, fue presentado casi como héroe de la lengua por el diario conservador, el ABC de España. Gavriel Jarzia Markez, como le refiriera el diario El País de España, y a lo que algunos agregaron "Premio Novel", se pronunció contra la gramática y pidió la jubilación de la ortografía. Su ponencia, a nuestro juicio, escasa de fundamento, solidez y perspectiva, fue un distractor en el encuentro y quizá una revelación del limitado fundamento teórico de Markez, que era obvio desde sus primeros libros, sin que esto le reste méritos a su más brillante imaginaria.

A nuestro juicio faltó también la presencia sustantiva de las demás lenguas que contribuyen a la riqueza de la lengua castellana haciéndola española, aliada, latinoamericana, útil, democrática: el vasco, el catalán, el valenciano, el aragonés, el gallego, el árabe marroquí, el farsi, el celta y otras lenguas germánicas. Y en América eran OBLIGADOS el nahuatl, el quechua, el guaraní, el maya, el zapoteco, etc. No era un congreso multilingue, pero estas lenguas son hoy parte del moderno castellano.

Hubo menos congreso que poesía y declaraciones literarias y bellas o escandalosas. No está mal, pero sólo si en el próximo congreso literario se invirtieran los papeles.

Desde el diario mexicano Excélsior, Patricia Ruiz y Francisco Hoyos, preguntaban justamente: "¿Y por qué no se defendieron las lenguas indígenas en este congreso que convocó a 500 académicos, investigadores, lingüistas, políticos, literatos y demás especialistas?". Ellos mismos nos responden: "Pronto llegó la respuesta: La Real Academia de la Lengua Española: `¡No sabe ni lo que son estas lenguas! ` a decir del vicedirector de tan influyente institución ibérica, Angel Martín Municio.

"Mientras el vicedirector celebraba el empeño, la voluntad y el esfuerzo de los países latinoamericanos que `teniendo una lengua de cuarta o quinta categoría se organizan para su defensa`, otros manifestaban inconformidad y lanzaban reproches por el desdén al lenguaje de las razas indias que no merecieron la atención de los connotados especialistas de 21 naciones que tienen como rasgo común el mestizaje".

Esta actitud ocasionó rechazo y molestia en el público y en los trabajadores de los medios de comunicación quienes vieron, en muchos articulos durante abril, en algunos académicos de la lengua, rostros de la arrogancia y anacronismos coloniales: los "tíos viejitos" que quisieron venir desde de España a pretender regañar a los hispanoamericanos y a las casi totalmente inútiles academias de América Latina, que parecen no tener voz más que para lamentarse y corregir con barniz para las uñas el apurado paso de la lengua. O para lamentar la pérdida de su soberanía linguística. Acaso a veces testificar, desde la ventana, como se defienden lengua y cultura, heroicas y solas, junto con los pueblos antiquisimos, sabios y creadores.

Mucho periodismo servil, algunos brillantes comentarios, mucha cobertura a las estrellas y poca a las propuestas de los especialistas. Si no eran figuras, casi nadie supo lo que propusieron. La corte de la lengua en su esplendor. Fue, en algunos aspectos, un encuentro del mercado, más que de la lengua. No nos enteramos de muchas cosas. Pero es justo también decir que hubo un rico intercambio de ideas, pruebas de anarquía y de vigor, reflexión, recuerdo, visión y magia. Fue un punto de partida para futuros análisis, claridad sobre las ideas, personajes y posturas, motivo para reflexión y reflexiones. Al menos, nos conocimos las caras. Después de las primeras escaramuzas, esperemos que se levante el multifacético espíritu de nuestra lengua.

La revista mexicana Proceso, frecuentemente una de las mejores referencias del mundo hispano en lo político, pero más estrecha en lo cultural, se fue al final, en un destello, contra algunos errores del congreso y denunció: "El consorcio de Emilio Azcárraga Jean tomó por asalto la ciudad (Zacatecas)"; pero tampoco Proceso aportó propuestas substantivas. Televisa sí fue ama y señora de los locales y terminó siendo la dueña de las memorias visuales del congreso. Los demás cumplieron el papel de testigos o de turistas en el Muro de las Lamentaciones.

Quizá hubiera sido mejor que participaran más las asociaciones de escritores, de periodistas, las organizaciones autorales de escritores en español. Porque ellos serán ingrediente esencial en la construcción, que no reconstrucción, del palacio del moderno castellano. Porque ese es quizá el nombre que debiéramos darle al bebé de las innumerables cabezas: El nuevo Castilla, el moderno castellano, el español moderno, el castellano internacional.

Algunos periodistas y escritores se pronunciaron en contra de la dictadura de la academia, señalando que en una nota periodística no hay tiempo para delicadezas. Si se referían a la arrogancia de los viejitos regañones, bien, si se referían a la anarquía que buscan los defensores del anglicismo, y la gobalización de la cultura inglesa, mal, porque es miope ese concepto. Sin embargo, muchos de los medios estuvieron centrados ya que el tema del congreso fue relativo a los medios de comunicación y la lengua española. Esto parece que fue olvidado por muchos participantes.

El congreso en momentos se vio perdido, sin una dirección, como el español en nuestros días.

"ES QUE QUIEREN QUITARNOS UNAS PALABRAS"

Juan Restrepo, de Televisión Española atestiguó la preocupación de algunos jóvenes universitarios mexicanos que asistieron al congreso. A la pregunta de que por qué asistían, respondieron: "es que hemos oído que quieren quitarnos algunas palabras..."

Y así es en realidad, los hispanohablantes, entre muchas otras cosas, están preocupados de que les quieran quitar su petróleo, su agua, sus bosques, su industria, su religión, sus palabras, su ortografía, su gramática y su lengua, que son tanto su amor como su universo. Y como Nebrija señaló; atención, que "es la lengua compañera del imperio" (léase nación, amigo Monsivais) y, destruida la lengua, destruida la nación, la identidad, la soberanía, la historia posible, todo.

Camilo José Cela escribió un bellísimo párrafo sobre la defensa antiracista del idioma: "Aristóteles pensó que la escritura es la representación del habla y el habla lo es de la mente, y para mí tengo que el alma tiembla en la voz que se pronuncia y se serena cuando la palabra se pone al servicio de las ideas nobles y duraderas: la defensa de nuestra lengua común, pongamos por caso. Se está perdiendo el español en Guinea y Sahara... Los hispanohablantes por fortuna para nosotros, somos el arquetipo del antirracismo, puesto que nuestro denominador común es la cultura y no el color de la piel".

Odón Betanzos habló sobre la resistencia que en Filipinas, en Guinea Ecuatorial y Puerto Rico han hecho la sociedad civil y las academias, y ``mas que los gobiernos, por no perder el español como lengua nacional``. Y pidió que el congreso se pronunciara por salvar el castellano en esos países.

NOBEL-CALIFICACIONES: PAZ 8, CELA 7, MARKEZ 4.

Desgraciadamente, el Nobel Octavio Paz no asistió al Congreso por su delicada salud. Sin embargo envió un video y textos y en ellos brilló por su honestidad respecto a su amor por la lengua.

Afortunadamente no externó sus, a veces, muy descabelladas y reaccionarias opiniones sobre política. Sin embargo, sí habló con honestidad sobre la lengua y fue, junto con el escritor mexicano Carlos Montemayor, uno de los más lúcidos.

Habló sobre la esencia de la lengua y su importancia: "En cierto modo, la lengua nos fundó. O, al menos, hizo posible nuestro nacimiento como naciones. Sin ella, nuestros pueblos no existirían o serían algo muy distinto a lo que son."

Y en otro lugar abundó sobre el universo del idioma: "La lengua es más vasta que la literatura. Es su origen, su manantial y su condición misma de existencia; sin lengua no habría literatura. El castellano contiene a todas las obras que se han escrito en nuestro idioma".

Otra joya de Paz (y que conste que no es santo de mi devoción): "Gracias a sus variaciones, el español sigue siendo una lengua universal, capaz de albergar las singularidades y el genio de muchos pueblos."

Trató un aspecto importante de la identidad de los pueblos hispanohablantes: "Si queremos pensar o vislumbrar siquiera al universo, tenemos que hacerlo a través del lenguaje. La palabra es nuestra morada: en ella nacimos y en ella moriremos. Ella nos reúne y nos da conciencia de lo que somos y de nuestra historia. Acorta las distancias que nos separan y atenúa las diferencias que nos oponen. Nos junta pero no nos aísla: sus muros son transparentes y a través de esas paredes diáfanas vemos al mundo y conocemos a los hombres que hablan en otras lenguas. A veces logramos entendernos con ellos y así nos enriquecemos espiritualmente. Nos reconocemos incluso en lo que nos separa del resto de los hombres; estas diferencias nos muestran la increíble diversidad de la especie humana y, simultáneamente, su unidad esencial. Descubrimos así una verdad simple o doble: primero, somos una comunidad de pueblos que habla la misma lengua y, segundo, hablarla es una manera entre muchas de ser hombre. La lengua es un signo, el signo mayor, de nuestra condición humana."

Paz sobresalió resaltando con sinceridad, honestidad y lucidez, la importancia del lenguaje para nuestra permanencia como comunidad, como cultura, como panal de naciones, como ramillete de colores. Sin embargo, pese a su brillantez, le hizo falta tratar los temas que Carlos Montemayor le recordó oportunamente al congreso. Salvándolo de ser un encuentro desvinculado de este mundo. Y esta es una de las ventajas de algunos congresos, donde la pluralidad de voces nos acercan a la verdad, cada quien poniendo una piedra o un color en la estructura.

"Y ríase la gente": JARZIA MARKEZ

El que muchos criticaron y que quizá se vio muy "novel" fue Jarzia Markez, autor de " Zien Anos de Zoledaz", como escribieron Mayté Rico y Alex Grijelmo de El País, en España. El novelista, pretendiendo, a la mejor, hacer más ruido y publicidad que análisis, se declaró contra la gramática y pidió "jubilar la ortografía". En todo el mundo hispanohablante la gente se rió mucho.

El Excélsior, periódico mexicano, le preguntó: "Don Gabriel; ¿Qué opina de las malas palabras en el idioma español? Y García Márquez, premio Nobel de Literatura, se definió: "Las malas palabras... yo no hago más que decirlas y por escrito además. Y mire lo bien que me ha ido..." (abril 8). No nos quedó claro si se refirió al aspecto económico, de la lengua, literario o político.

El diario mexicano Reforma publicó la opinión de Paz respecto al desplante de Jarzia Markez de jubilar la ortografía: "Sería como si quisiéramos imponer la fonética del siglo XIX al habla del siglo XX. El habla evoluciona sola, no tiene por que proclamar ni declarar la libertad de la palabra, ni su servidumbre. Muchas de las expresiones que García Márquez propuso para substituir las conjugaciones actuales son arcaicas. Tampoco estoy de acuerdo con la supresión de la hache. Si queremos saber a dónde vamos, hay que saber de dónde venimos."

Finalmente, el flamante ciudadano español Vargas Llosa definió a Márquez con severidad: "Alguien que es un gran creador de imágenes, pero que nunca ha sido un pensador, ni un teórico, ni un ensayista. Y nunca lo va a ser tampoco."

Como si fuera poco, declaró después que si le hiciesen un examen de gramática él reprobaría: "en toda línea".

Y abundó, defendiendo su postura: "Además, mi ortografía me la corrigen los correctores de pruebas. Si fuera un hombre de mala fe diría que esta es una demostración más de que la gramática no sirve para nada. Sin embargo la justicia es otra: si cometo pocos errores gramaticales es porque he aprendido a escribir leyendo al derecho y al revés a los autores que inventaron la literatura española y a los que siguen inventándola porque aprendieron con aquellos. No hay otra manera de aprender a escribir".

En esta misma entrevista el Nobel de Literatura reivindicó su papel de escritor y como tal dijo que piensa: "más en el sufrimiento de la gente que en la pureza del lenguaje". Ojalá, pero parece haber una excepción, dado que nos parece, por ejemplo, que ha notado poco o nada el sufrimiento de la gente del pueblo de México, donde Márquez ha vivido tantos años. Al menos, nosotros todavía no encontramos el testimonio de su atención en las obras que le conocemos.

De hecho Márquez dejó claras muchas cosas cuando declaró que él accedió participar en el congreso porque lo invitaron los reyes de España y el presidente mexicano. Eso puede estar bien, en lo personal y diplomático, pero si también hubiera dejado claro que fue por contribuir a nuestra lengua, quizá hubiera sido mejor y mas rica su contribución.

Obra de David Alfaro Siqueiros

Obra de David Alfaro Siqueiros



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