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Los Tesoros Culturales del Mundo Hispanohablante
Núm. 7 - I Congreso de la Lengua Española y David Alfaro Siqueiros
Publicación de mayo, 1997.
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EL CONGRESO DE LA LENGUA ESPAÑOLA (Parte 2)El español, el asunto indígena y los derechos

  Artículo por José Tlatelpas   (version pdf)

León Portilla y Montemayor abordaron la cuestión indígena. León Portilla defendió la tolerancia: "La pluralidad de las lenguas no es ya un castigo, como en la Torre de Babel. Además de derecho inalienable de quienes los hablan, es riqueza invaluable del propio país y de la humanidad entera".

Y retomó una propuesta de los mexicanistas de la época del Ing. Estanislao Ramírez Ruiz, retomada por las Ediciones del Coyote Esquivo en 1980 y el grupo cultural Maíz Rebelde, en 1987. En las palabras de León Portilla: "Una legislación que disponga la obligatoreidad de la enseñanza bilingüe en el sistema educativo".

Carlos Illescas, poeta guatemalteco, analizó con mucha claridad la situación actual de nuestra lengua, pero también pareció ambiguo y un tanto coincidente en un cierto derrotismo con el ensayista mexicano Carlos Monsivais. Dijo Illescas: "este congreso nació sobre la base de la lengua y los medios, pero los medios no están regidos por las academias sino por intereses económicos, lo que debió ser el debate sobre el español como instrumento de comprensión, no se vio. Pese a todo lo que hagan las academias y los escritores y las organizaciones, no se puede luchar contra un lenguaje que se impone, si no lo aceptamos estamos fuera de la realidad".

CARLOS MONTEMAYOR Y EL OTRO ROSTRO DEL CASTELLANO

Y la cuestión de la cultura, la soberanía y los derechos indígenas les pasó de noche a casi todos los participantes, salvo a Carlos Montemayor, a León Portilla y a algún otro participante que se nos escape. En sus ponencias y declaraciones pueden verse claramente los aspectos negativos del castellano como lengua imperial, y esto hay que reconocerlo, pero no hay que ser ciegos tampoco a que un día fue lengua de liberación en España y de soberanía. Y que hoy se convierte en la única lengua que une a los cachorros regados del león castellano y a los hombres de maíz en nuestra América. Esta es nuestra realidad actual: Un león castellano, un águila mexicana, in cuauhtli, y un cóndor de Los Andes cruzando las fronteras del continente Ixachilankah, hoy llamado "Americano". No es sólo una figura, sino que el castellano es el magnetismo dinámico que une a la mayor parte del continente americano, y que nos salva de la fragmentación de la que Africa y Asia, con sus innumerables lenguas, son víctimas inermes.

Montemayor fue crítico y profundo: "La castellanización ha sido (afirmó) una de las formas más agresivas de destrucción cultural. Una educación que se propone la castellanización absoluta para unificar a un país comete un grave error. Primero, porque no lo logra, y segundo porque destroza las posibilidades de desarrollo cultural, personal, psicológico de la población infantil de las poblaciones indígenas."

Y Montemayor citó un dato sorprendente en este lado del mundo: "En España, por ejemplo, la lengua española está siendo más atacada que en cualquier parte del mundo; priva ahí una perspectiva muy provinciana y la discriminan permanentemente los vascos, los catalanes, los leoneses o los gallegos, pero a un extremo tal que llegar a olvidar que la lengua española no es un idioma de Castilla, sino del mundo."

Prosigue Montemayor: "Contamos con cerca de 500 lenguas indígenas, muchas en proceso irreversible de extinción. La lengua española juega entre ellas, primero, un papel de imposición; después, el de lengua de trabajo y aún el de instrumento de autodefensa (en el sentido procesal o de reclamo civil) de las comunidades indígenas".

Continúa: "La lengua española permitirá una nueva conciencia cultural; no la de una lengua que los pueblos indígenas tienen que aprender para defenderse de la agresión política, militar, policíaca o comercial, sino la de una lengua que une a los grupos étnicos y a las llamadas poblaciones nacionales."

Desde el Excélsior: Patricia Ruiz y Francisco Hoyos nos dicen que: "Montemayor con vehemencia declaraba que sin la presencia del EZLN difícilmente los hablantes de este país nos sentiríamos obligados a replantear la realidad del mundo indígena. Y esta reflexión no encontró eco en los estudiosos que concluyeron en este congreso que el español debe ser la lengua de la paz."

Y denuncia el otro rostro de nuestra lengua: "El español es lengua de opresión. No sólo en América sino en la propia España. Pero es unidad de la política, es frente común, es herramienta."

A nuestro juicio la lengua castellana debería, en las fronteras del siglo XXI, democratizarse, absorber la fortaleza, el vigor y la luz de las lenguas que le han acompañado en sus luchas, sus amores, sus odios, sus inquietudes y sus certezas.

Debería, tal vez, flexibilizarse y rejuvenecer. Necesitamos cohesionar, ampliar, fortalecer la lengua, dotarla de iniciativa, abandonar la Academia formalista, archivadora y fosilizada, racista y antidemocrática, para dar paso a una academia creativa, científica, moderna, vigorosa, nuestra.

LA COLONIZACION Y LA LENGUA

Luis Fernando Lara, otra de las voces lúcidas, dijo que a propósito del idioma, "la historia de México sigue siendo una historia de colonización". Y esto acontece también en muchos países de habla castellana donde había poblaciones con lenguas nativas.

LA FEDERACION INTERNACIONAL DE PERIODISTAS

La venezolana Elsy Manzanares, coordinadora de proyectos centroamericanos en la Federación Internacional de Periodistas, alabó la labor de la radio: "La lengua que se habla desde la radio es una lengua viva que legitima el pueblo". Y en definitiva, es el pueblo quien confiere la "legalidad" al uso de la palabra. Después viene el apoyo y la rúbrica de la academia."

Una palomita y un tache. Porque después dijo que en los países hispano hablantes no hay ninguna guerra. Quizá no se dio cuenta de que estaba en México y que México, dice todo el mundo, dentro y fuera del país, vive desgraciadamente una paz precaria según algunos, una guerra según otros, donde el gobierno y los indígenas unos días se acercan a la esperanza de la paz y la conciliación y otros la intolerancia y la desesperación. Nadie con cordura en su corazón quiere una guerra ni la destucción que le acompana, pero tampoco una paz demagógica, insuficiente, a medias.

Al final, el encuentro se pronunció por la paz, lo cual es loable, y lo celebramos: pero que no sea una paz insuficiente, en abstracto, con poco significado alguno. Es preciso que se vea claramente su vinculación con la realidad. Y es que el mundo quiere paz verdadera y justas condiciones de vida para poder disfrutar de ella. Y voluntad para poderla conquistar.

EL CINE, GONZALEZ Y MONSIVAIS

"El verdadero ataque al español está en los doblajes y subtitulajes porque no se respetan las ideas y se atenta contra el lenguaje". Comentó Raymundo González, director de la Cinemateca cubana manifestó la esperanza de que: "el creador, todos los creadores, logran burlar a las inquisiciones de su época" y que "el peligro es la uniformidad y nace de Estados Unidos".

Carlos Monsivais, escritor mexicano, hizo algunos comentarios respecto al papel del cine y la televisión en la formación del castellano moderno, y dio algunos ejemplos: "Cantinflas fue el representante de la plebe en el idioma." Y agregó: Tin Tan es el primer gran depósito del habla del indocumentado, Eulalio González "El Piporro", el inventor de la idea de los norteños".

Pero también se resbaló y nos propuso: "Aceptar la inminencia de un nacionalismo bilingüe. Nada nos es ajeno si sabemos asimilarlo". Si se refiere a relegar las lengua indígenas y substituirlas por el inglés, está mal, ya que es sólo el primer paso de una posible asimilación, como acontece hoy en Puerto Rico. (Ver El Universal ) . Y si quiso decir otra cosa, que la aclare, porque tal parece que nos quiere convencer de abrir las puertas a distintos y ajenos universos coloniales.

Y, comentando lo dicho por Camilo José Cela respecto a Nebrija, dijo que su la famosa frase de la introducción a la Gramática era un concepto imperialista y colonial. Creo que fue un concepto sociológico, aludiendo, desde luego, a la vinculación del universo cultural y lingüístico con la identidad nacional o étnica. Sin estos términos lo dijo Nebrija, pero el sentido, es el mismo.

JACOBO ZABLUDOVSKI

"Que admitan en la real academia y las academias hispanoamericanas a representantes de los medios audiovisuales", pidió Jacobo (¿Debemos leer "a Televisa"?). Esto ofrece el peligro de validar los anglicismos, de imponer criterios comerciales a la lengua. Y esto es una aberración.

Juan Luis Cebrián, ex director de El País, se quejó de la Academia: "las frecuentes quejas y aún rechiflas de los académicos por el deterioro o la destrucción que del idioma hacen periodistas, locutores o presentadores de televisión son muchas veces excesivas y casi siempre son arrogantes".

Bernardo Díaz Nosty, de Málaga, España, señaló que "no hay que preocuparse demasiado por el lenguaje cargado de anglicismos que trae la tecnología, pues la más de las veces son lenguajes transitorios que apenas se han traducido y ya están a punto de desaparecer del uso común de la lengua", apuntó.

Quizá le convendría observar de cerca lo que pasa en Puerto Rico, en la televisión del mundo hispanohablante, en la frontera mexico-estadounidense, en España, en centro y sud América. Los anglicismos no siempre se van, sino que muchas veces se quedan y desplazan a los vocablos castellanos, dañando lenguaje y identidad cultural.

Ricardo Rocha, ex esposo de la excelente cantante folclórica mexicana Guadalupe Pineda, y periodista del poderoso consorcio conservador Televisa, en los últimos años importante instrumento de la penetración lingüística y cultural del spanglish y del inglés en México y en latinoamérica, ahora quizá también en España, hizo una declaración insólita, en el sentido de que "la radio es una arma de la insurrección, un garrote a la represión y una mesa en el diálogo". ¿Se refería a la XEW, la radio madre de Televisa para la que él trabaja? ¿O fue una declaración supra realista? De cualquier modo, se lanzó de frente contra la radio de la Universidad Nacional Autónoma de México, una de las mejores de América, y se burló de lo que llamó, en este I Congreso de la Lengua Castellana, su "rating". A nuestro juicio, se resbaló. En otras ocasiones ha sido mucho más centrado.

Luis Ma Anzu propuso al Cervantes que dé consulta las 24 horas del día, como quien no está enterado de que la Agencia EFE ya presta ese servicio. De cualquier modo, entre más servicios mejor. Y nosotros nos sumamos a su propuesta.

Llama la atención la posición del postmodernism, señalado por muchos como la punta de lanza ideológica del neoliberalismo, como opuesto a la soberanía de la lengua castellana y lenguas que le acompañan, nativas de América o de España. Bruce Novoa, lanzó una pobre y controversial declaración en el sentido de que "a los chicanos... nos quieren mexicanos y ni modo. En este mundo postmoderno no vamos hacia ninguna noción de identidad ni nación, sólo queremos vivir, que nos dejen vivir y que cada uno escoja su país". Desde luego, Bruce Novoa es ciudadano de los Estados Unidos de Norteamérica. El país no tiene la culpa, ya que ha tenido y tiene mejores ciudadanos.

Por ejemplo, algunos miembros de la:

ACADEMIA NORTEAMERICANA DE LA LENGUA ESPAÑOLA (Correspondiente de la Real Academia Española), con sede en New York.

Y aquí incluimos a sus directivos, en una cita larga y bastante heterodoxa, pero muy interesante para darle luz a aquellos que pregonan las bondades de la gobalización modernizadora sobre la lengua española.

Director: Dr. Odón Betanzos Palacios, Comisión de Traducciones Presidente: D. Joaquín Segura. Vocales: Dr. Jaime Santamaría, D. Emilio Bernal Labrada, D. Javier L. Collazo, Dr. Antonio Culebras, Da. Elsa Nadal, Da. Leticia Molinero, D. Francis D. Gómez, Dr. Mordecai Rubin, Dra. Beatriz Varela, D. Guido Feliz, Dra. Estelle Irizarry, Dr. José Manuel Gómez Méndez, Dr. Wenceslao Carlos Lozano y D. Juan Gerona.

En su boletín Volumen 2, Número 1, Diciembre de 1996, publicaron lo siguiente sobre el vocablo "globalización":

"FALSOS AMIGOS

Global/global. Aunque parezcan tener el mismo significado, en la práctica difieren en forma sensible. El inglés global se refiere casi exclusivamente al globo terráqueo, a su forma (esférica) y a todo el planeta Tierra, o sea a todo el ámbito mundial. Es más, los diccionarios norteamericanos definen también globalism (estrategia geopolítica de un país que pretende extender su influencia por el mundo entero) y globalize (extender el uso o alcance de un producto, plan o política a todo el orbe). Hay también la locución global village para decir "la totalidad del mundo y sus habitantes". El inglés tiene asimismo el adjetivo compuesto worldwide para decir global; pero no se presta para el oficio de verbo y es más largo. En español, el adjetivo global significa solamente, según la definición del DRAE: "Tomado en conjunto". En efecto, así se usa en la práctica, con el sentido de total, general: The overall results se traduce normalmente por los resultados globales o generales. También en inglés tiene a veces esta acepción, pero es de uso muy infrecuente. Para globalism, globalize y global village empleamos, respectivamene, mundialización, mundializar y aldea mundial, y a veces decimos también universalización, universalizar y aldea universal, vocablos éstos de alcance aún más amplio, pero que también se emplean en el sentido de "mundial". Incluso las Naciones Unidas traducen globalization (acción y efecto de globalize) como mundialización. Claro que, en el fondo, tampoco habría inconveniente en darle al global español el sentido del inglés, como ya hacen muchos, si no fuera porque en español prima el otro significado, de honda raigambre, y porque con ello no haríamos sino crear anfibologías. Para los hispanohablantes, mundial parece el equivalente adecuado del global inglés, y global el equivalente adecuado de overall (y a veces, como señala L. Molinero, de comprehensive)."

A CONTRAPELO

Lo que se le olvidó a Monsivais y a veces a muchos de nosotros, es que Televisa, Televicentro o la XEW, no sólo fueron el origen de nuestros males; sino quizá también el origen de muchos de los que hemos considerado nuestros tesoros. Si bien es cierto que hoy cumplen un papel de punta de lanza de penetración de la cultura anglo-norteamericana en el mundo hispanohablante, sobre todo en la época de Azcárraga Milmo, también es cierto que desde la XEW y Televicentro contribuyeron a crear parte importante de lo que ha sido la identidad de América Latina.

Generaciones enteras crecieron escuchando las canciones de Gabilondo Soler, "Cri Cri". Y se formaron con los prototipos de Jorge Negrete, Pedro Infante, Agustín Lara, José Alfredo Jiménez, etcétera. Sus valores y sus estilos se hicieron internacionales. "Pepe el Toro", "La Adelita", la canción mexicana y latinoamericana, el tango de Gardel, los Churumbreles de España, la Revolución Mexicana y sus campesinos ocuparon un lugar en nuestra vida cotidiana. Nunca antes fue tan universal la cultura hispana. A veces criticamos a Televisa y exigimos que "vuelva a lo mexicano", a "lo argentino", a "lo nuestro". Y a veces este volver a lo "nuestro" no es más que volver a la otra creación de Televisa, Televicentro y la XEW.

Una empresa no es una empresa, una empresa. Una empresa de comunicación está formada por muchas personas, guionistas, actores, directivos. Impulsada y limitada por las fronteras que las diferentes posturas, ideologías y políticas en la sociedad imponen. Y los propios propietarios o presidentes de estas compañías son, a veces, personalidades complejas. Yo no voy a hacer una apología a una empresa que, en sus últimos años ha hecho un daño profundo a la cultura hispanohablante. Pero tampoco debemos ser miopes en nuestro análisis.

Comenzando por su adhesión a las campañas neomacartistas en contra de los "nacionalismos estorbosos" de las naciones latinoamericanas, Televisa nos llevó desde "los grandes años del rock and roll" hasta ser lo que Monsivais y José Agustín han llamado "la primera generación de norteamericanos nacidos en México". Y no sólo en México, sino también en América latina.

Cierto que Televisa también difundió un concepto deformado sobre el mexicano y el latino y que Televisa no es una diosa, omnipotente, bondadosa y justa. Sin embargo, cumplió un papel bastante decoroso de 1940 a 1950, fortaleciendo el cine mexicano, la canción mexicana y los valores del latinoamericano y el indígena. No de una manera acabada y perfecta, pero fue lo que dio esa generación, que hoy exige continuidad, relevo y evolución.

Para poder encontrar la salida a la lengua y la cultura de nuestras naciones, tenemos que tratar el tema de las comunicaciones y no podemos ignorar la presencia del más grande comunicador en castellano, del país con mayor número de hispanohablantes en el mundo y que, por añadidura enfrenta el problema de tener la frontera con Los Estados Unidos de Norteamérica, un territorio perdido frente a este país y más de 10 millones de connacionales viviendo en ese país y recibiendo influencias culturales, lingüísticas y de todo tipo. Con coincidencias y con enfrentamienos hemos sido vecinos por varios siglos, las influencias son mutuas y también profundas. Por ello no es gratuito que hayan sido México y España quienes tuviesen la iniciativa de albergar este primer congreso. Ni es gratuita la presencia de Televisa en el congreso.

SOLUCIONES

Y todo esto nos lleva a sospechar que deberíamos buscar una manera de reglamentar el cuidado de la lengua en los medios de comunicación.

Quizá debiera exigirse como condición a los programas de otros países la traducción en el país que los difunde, con traductores propios, no ajenos.

Igual, que las compañías extranjeras que deseen anunciarse, lo hagan vía las agencias publicitarias nacionales. Y que las agencias internacionales que operan en nuestros países difundan material producido en nuestros países.

Que, por ejemplo, se limite el porcentaje de programas y música extranjera que las estaciones de radio y TV presentan, y la exhibición de películas extranjeras en los cines.

No queremos decir prohibirles, pero si se nos prohíben, en la práctica, las películas nuestras, nuestros programas, nuestras series, nuestra música y nuestras canciones, entonces ya no seremos más una cultura o una realidad distinta y habrán claudicado cultura, lengua y futuro propio. Seremos extranjeros en nuestra propia tierra. Y nosotros, los hipanohablantes, no queremos ese destino.

Queremos un mundo donde nosotros seamos protagonistas como los demás, que nuestra casa sea nuestra casa (hasta para invitar a los amigos), queremos un diccionario donde quepan nuestras palabras, cotidianas, íntimas o cultas, y que no sea un diccionario extranjero (de cualquier imperio en turno) y una gramática que acompañe nuestra lengua, y no una que nos convierta prisioneros de normas que otros inventaron. Nosotros somos también la lengua. Y los autores de sus leyes.

Caín, por David Alfaro Siqueiros

Caín, por David Alfaro Siqueiros



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